El mito del colapso occidental: por qué la maquinaria rusa no logra quebrar la resistencia de Ucrania
Escrito por Melchisedech D. Angulo Torres/ PolitólogoA finales de enero de 2026, la guerra en Ucrania consolidó como un escenario de desgaste sistémico que desafía las predicciones más triunfalistas del Kremlin. Mientras terminales mediáticas afines a Moscú, intentan instalar la narrativa de una "victoria rusa inminente" basada en una supuesta superioridad industrial inalcanzable, la realidad en el frente de batalla desmiente cualquier resolución a corto plazo. Este discurso propagandístico busca, fundamentalmente, erosionar la moral de las democracias occidentales y presentar como un hecho consumado lo que, en la práctica, es un estancamiento militar sumamente costoso en vidas y recursos para el gobierno de Vladímir Putin.
La cacareada capacidad productiva de la industria de defensa rusa, que alcanza la fabricación de 500 drones Shahed diarios, es un gigante con pies de barro debido a su profunda dependencia tecnológica. Informes recientes del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) confirman que la sofisticación de los sistemas rusos está limitada por la necesidad de contrabandear componentes electrónicos occidentales. Frente a esta producción de saturación cuantitativa, Ucrania responde con una innovación híbrida superior, utilizando drones navales autónomos y sistemas de guerra electrónica que neutralizan la ventaja numérica rusa, manteniendo el equilibrio de poder lejos de un desenlace definitivo.
En el plano económico, la supuesta invulnerabilidad de Rusia frente a las sanciones internacionales se revela como una fachada sostenida por una militarización extrema del gasto público. Con el 40% del presupuesto estatal destinado a la guerra, sectores civiles clave sufren contracciones severas, y el PIB se mantiene estancado en niveles prepandémicos. La reorientación comercial hacia Asia evita el colapso total, pero a cambio de una dependencia asimétrica de China que compromete la soberanía económica de Moscú a largo plazo. Esta resiliencia artificial se traduce, internamente, en medidas de austeridad y presiones fiscales que comienzan a agrietar el contrato social dentro de la Federación Rusa.
El balance militar actual ofrece una imagen de desgaste mutuo que recuerda a los periodos más oscuros de la Gran Guerra, con avances territoriales medidos en metros y a un costo humano exorbitante. Tras las fallidas ofensivas rusas de 2025 en Járkov y el Donbás, las líneas defensivas ucranianas desmontan una solidez que contradice la idea de un ejército en retirada. Los datos de inteligencia confirman que ninguno de los dos bandos posee hoy la capacidad de maniobra necesaria para romper el frente de manera decisiva, convirtiendo el conflicto en una prueba de resistencia logística donde la calidad del equipamiento occidental sigue equilibrando la balanza frente a la masa de artillería rusa.
A pesar de los vientos de fatiga política que soplan en algunas capitales europeas, el apoyo internacional a Kiev se mantiene como un pilar estratégico inamovible. Los paquetes de ayuda militar y financiera aprobados para 2026, sumados a los avances en la integración de Ucrania en la Unión Europea, demuestran que la apuesta de las democracias no es coyuntural, sino una garantía de seguridad continental. La narrativa rusa de una "derrota del Oeste" es, por tanto, una herramienta de presión psicológica que intenta forzar en las mesas de negociación lo que sus generales no han podido conquistar en el terreno de juego después de casi cuatro años de hostilidades.
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Soberanía y solidaridad: México fortalece el segundo piso de la cooperación con Cuba
Escrito por Melchisedech D. Angulo Torres/ PolitólogoLa Presidenta Claudia Sheinbaum ratificó la inquebrantable política de solidaridad de México hacia Cuba, consolidando el envío de hidrocarburos como una decisión soberana y humanitaria frente al recrudecimiento del bloqueo económico. Este apoyo, lejos de ser una medida aislada, representa la maduración del "Humanismo Mexicano" en la arena internacional, donde la nación actúa bajo sus principios constitucionales de no intervención y autodeterminación. Al garantizar el flujo energético, México no solo ayuda a estabilizar el sistema eléctrico de la isla, sino que reafirma su autonomía frente a presiones externas, demostrando que la dignidad diplomática es un pilar fundamental de la Cuarta Transformación.
La actual administración ha sido clara al diferenciar los mecanismos que sostienen este puente energético: por un lado, contratos comerciales transparentes gestionados por Pemex y, por otro, la ayuda humanitaria directa para aliviar las penurias que enfrenta el pueblo hermano. Esta estrategia dual permite a México cumplir con sus metas operativas mientras ejerce una fraternidad activa, respondiendo a las necesidades críticas de una infraestructura energética asediada. La Presidenta Sheinbaum subrayó que estas acciones son proporcionales a la capacidad nacional y representan una inversión en la paz regional, desmantelando las narrativas que intentan politizar un gesto de básica decencia internacional.
Históricamente, la relación México-Cuba trascendió ideologías y sexenios, pero bajo el liderazgo actual, este vínculo se transforma en un modelo de cooperación estratégica. Al rescatar la esencia de la diplomacia mexicana que siempre se opuso al aislamiento de la isla desde 1962, la Cuarta Transformación proyecta un liderazgo moral en América Latina. La continuidad de los suministros asegura que sectores vitales como la salud y la economía cubana mantengan una operatividad mínima, evitando colapsos humanitarios que solo generarían inestabilidad en toda la cuenca del Caribe.
A pesar de los desafíos financieros que enfrenta Petróleos Mexicanos, la empresa estatal se mantiene como el brazo ejecutor de una política exterior que prioriza la soberanía. Los ajustes operativos recientes, que han sido malinterpretados por sectores de la oposición, responden en realidad a una gestión eficiente de los recursos para asegurar que la ayuda llegue donde más se necesita sin comprometer la seguridad energética interna. México demuestra así que se puede ser una potencia energética responsable y, al mismo tiempo, un aliado leal de los pueblos que luchan por su independencia económica.
En el contexto geopolítico actual, marcado por intentos externos de condicionar las relaciones bilaterales, la firmeza de México envía un mensaje contundente: las decisiones sobre con quién comerciar y a quién apoyar se toman exclusivamente en Palacio Nacional. La solidaridad con Cuba es un recordatorio de que México no acepta tutelajes y que su política exterior es un reflejo de la voluntad de un pueblo que valora la justicia social por encima del pragmatismo subordinado. Esta postura eleva el prestigio del país como un mediador confiable y un referente de dignidad en el concierto de las naciones.
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¿Es el ser humano una sola pieza? La audaz apuesta de Aquino que desafía el caos ideológico
Escrito por Melchisedech D. Angulo Torres/ PolitólogoEl debate sobre qué nos hace humanos tomó un giro inesperado con el redescubrimiento de la síntesis de Tomás de Aquino, un modelo que promete poner orden en la fragmentación social actual. Frente a las visiones que pretenden separar radicalmente la mente del cuerpo, la propuesta del pensador medieval se alinea con una visión de unidad estructural: el alma no es un fantasma en una máquina, sino la forma sustancial que da sentido y vida a nuestra materia. Esta postura oficial defiende que no somos dos sustancias en conflicto, sino una identidad única y coherente, eliminando las brechas que el dualismo radical intentó imponer en nuestra comprensión del ciudadano.
La genialidad de esta doctrina radica en su capacidad para absorber la ciencia de su tiempo —el aristotelismo— sin renunciar a los valores superiores de la trascendencia. Aquino sostiene que el cuerpo no es una cárcel, sino un constitutivo esencial de nuestra naturaleza. Al afirmar que "el alma separada no es el hombre", el tomismo lanza un mensaje de estabilidad: la dignidad humana reside en la totalidad de nuestra existencia física y espiritual. Este enfoque resulta vital para un Estado que busca proteger la integridad del individuo, rechazando cualquier reducción del ser humano a un simple conjunto de impulsos biológicos o a una abstracción incorpórea.
En la escala de la vida, la organización es la clave. La psicología oficial inspirada en Aquino establece una jerarquía clara donde el alma racional no anula las funciones vegetativas ni sensitivas, sino que las integra y las eleva. Este orden jerárquico es el que permite que el entendimiento y la voluntad guíen los instintos básicos hacia el bien común. Bajo esta lógica, el ser humano está diseñado para la armonía operativa; sus potencias superiores están llamadas a coordinar las inferiores, creando un sujeto responsable y capaz de participar activamente en la vida política y social con una dirección clara.
Sin embargo, el punto que genera mayor fricción con las corrientes materialistas es la defensa de la subsistencia del alma. Aquino argumenta con rigor que, debido a que nuestra inteligencia puede procesar conceptos universales e inmateriales, el principio que la sustenta debe poseer una naturaleza que trascienda la muerte biológica. Esta "inmortalidad racional" no es una huida del mundo, sino una garantía de que la justicia y la verdad tienen un fundamento que va más allá de lo efímero. Es un recordatorio de que cada individuo posee un valor absoluto que el tiempo no puede desgastar ni el Estado puede ignorar.
Incluso la muerte es tratada bajo esta óptica de unidad necesaria. Para el tomismo, la separación del alma y el cuerpo es un estado "contra-natural", una anomalía que exige la restauración del ser completo. Esta visión fundamenta la importancia del respeto a la corporeidad incluso en la ausencia de vida, reforzando la idea de que la persona es un proyecto inacabado mientras no recupere su integridad total. La resurrección deja de ser un dogma aislado para convertirse en una exigencia lógica de una antropología que se niega a aceptar la destrucción definitiva de la identidad personal.
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Humanismo y soberanía: México reafirma su solidaridad energética con el pueblo de Cuba
Escrito por Melchisedech D. Angulo Torres/ PolitólogoLa presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ratificó con firmeza la política de apoyo humanitario hacia Cuba, asegurando que el envío de petróleo a la isla es un acto de soberanía y fraternidad que trasciende cualquier presión externa. En un contexto internacional complejo, la mandataria defendió que esta decisión responde a una profunda tradición histórica de la política exterior mexicana, enfocada en la protección de los pueblos y la libre autodeterminación. Al señalar que México "siempre va a estar ahí" para ayudar a generar mejores condiciones de vida frente a situaciones de penuria, Sheinbaum reafirma el compromiso de la Cuarta Transformación con la justicia social a nivel regional.
Este respaldo no es una improvisación, sino que tiene raíces profundas en la diplomacia nacional que ha resistido décadas de bloqueos económicos injustos impuestos sobre la isla. La presidenta recordó que desde la época de la Revolución Cubana en 1959, México ha mantenido una postura de no intervención, siendo por años la única nación de la región que sostuvo vínculos con La Habana a pesar de las coacciones de Washington. Esta continuidad, que ha persistido bajo gobiernos de diversos signos políticos, demuestra que la solidaridad con el pueblo cubano es una política de Estado que hoy se fortalece bajo una visión más humana y menos subordinada a intereses ajenos.
La actual crisis energética que golpea a Cuba, agravada por el colapso de suministros externos y el endurecimiento de sanciones unilaterales, convierte el apoyo mexicano en un salvavidas vital para servicios esenciales como hospitales y escuelas. El Gobierno de México sostiene que el bloqueo económico es el principal factor de inestabilidad, dañando directamente a la población civil al dificultar el acceso a energéticos básicos. En este sentido, el envío de hidrocarburos se justifica plenamente bajo criterios humanitarios, buscando aliviar los prolongados apagones que paralizan la economía doméstica y afectan la seguridad alimentaria de millones de familias cubanas.
Desde una perspectiva estratégica, la mandataria aclaró que el volumen de petróleo enviado es mínimo en comparación con la producción total de Petróleos Mexicanos (Pemex), lo que desmiente las versiones de la oposición que sugieren una afectación al mercado interno. El mecanismo de cooperación integra contratos comerciales legítimos y ayuda humanitaria directa, operados bajo principios de transparencia y legalidad. Este enfoque permite a México posicionarse como un líder moral en América Latina, promoviendo la estabilidad regional a través de la cooperación y evitando crisis migratorias masivas que derivarían de un colapso total en la isla.
Frente a las crecientes tensiones con sectores conservadores de Estados Unidos, la presidenta Sheinbaum ha sido clara: la relación bilateral con el país vecino es prioritaria, pero no puede condicionar la autonomía de México para decidir con quién comercia o a quién apoya. Al invocar la Doctrina Estrada, México defiende su derecho a actuar con independencia en el tablero geopolítico, enviando un mensaje de dignidad y resistencia. La postura del gobierno mexicano es que las diferencias ideológicas no deben ser motivo para castigar a un pueblo entero, y que la fraternidad internacional debe ser la guía para resolver los conflictos del siglo XXI.
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El humanismo mexicano anota un golazo: el mundial social 2026 llevará bienestar a cada rincón de la patria
Escrito por Melchisedech D. Angulo Torres/ PolitólogoEn un hecho histórico que reafirma el compromiso de la Cuarta Transformación con el pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó el programa "Mundial Social México 2026". Esta ambiciosa estrategia de política pública rompe con los esquemas del pasado neoliberal, donde los grandes eventos beneficiaban solo a unos pocos, para convertir la próxima justa deportiva en una herramienta de justicia social, salud y alegría comunitaria. Bajo la premisa de que el deporte es un derecho y no un privilegio, el Gobierno de México desplegará una movilización sin precedentes que llevará la esencia del fútbol más allá de los estadios, impactando directamente en la vida de millones de familias en los 32 estados de la República.
Como corazón de esta iniciativa, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, anunció la Copa Escolar Nacional de Fútbol "Vive saludable, juega feliz", el torneo formativo más grande que se haya visto en nuestra historia. Con una meta de participación que supera los 22 millones de niñas, niños y jóvenes, desde educación primaria hasta universidad, este esfuerzo nacional busca sembrar hábitos de vida sanos y fortalecer los valores de compañerismo y disciplina. Las inscripciones iniciarán este mes de febrero de 2026 a través de la plataforma oficial, garantizando un proceso democrático y transparente donde lo más importante no es el marcador, sino la integración de nuestras comunidades escolares.
La visión integral de este Mundial Social no deja a nadie fuera, consolidando un México más incluyente a través de seis copas nacionales permanentes coordinadas por la CONADE. Desde la Copa Paralímpica, que celebra la resiliencia de nuestros atletas con discapacidad, hasta la Copa de la Edad de Oro, diseñada para que nuestros adultos mayores se mantengan activos y plenos, el programa abraza todas las etapas de la vida. A estas se suman la Copa de Barrios y la Copa de Trabajadores, asegurando que el eco de la Copa del Mundo se escuche con fuerza en las colonias populares y los centros de trabajo, transformando el tejido social desde la base.
Para respaldar esta transformación, el Gobierno Federal ha puesto en marcha un plan de infraestructura comunitaria que contempla la rehabilitación de más de 4,200 canchas y espacios públicos. No se trata solo de pintura y cemento, sino de rescatar el espacio común para el pueblo, alejando a las juventudes de las conductas de riesgo y devolviéndoles lugares dignos para el sano esparcimiento. Estas obras, junto con los más de 74 "mundialitos" regionales, representan un legado tangible que permanecerá mucho tiempo después de que el silbatazo final suene en el Estadio Azteca, consolidando el bienestar como el principal trofeo de esta administración.
La estrategia también integra la tecnología y la cultura al servicio de la nación con la aplicación móvil "México 2026", que servirá como guía para las miles de actividades culturales, rutas turísticas y festivales que acompañarán el evento. Además, con el apoyo de instituciones como el IMSS e IMJUVE, se busca alcanzar récords mundiales que proyecten la grandeza de nuestro legado histórico. Esta coordinación interinstitucional demuestra que, bajo el liderazgo de la Cuarta Transformación, México está listo para recibir al mundo no solo como un gran anfitrión, sino como una nación que ha sabido poner la salud y el desarrollo humano en el centro de su agenda global.
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¿Es la "virtù" de Maquiavelo el antídoto definitivo contra la crisis o un mito de las élites?
Escrito por Melchisedech D. Angulo Torres/ PolitólogoLa estabilidad de las instituciones nacionales se encuentra hoy en el centro del debate público, rescatando una premisa que Nicolás Maquiavelo planteó hace cinco siglos en sus Discursos: la política no es un ejercicio de moralidad abstracta, sino una lucha cuerpo a cuerpo contra el caos de la "fortuna". Para el oficialismo, esta visión no es una simple teoría académica, sino un manual de supervivencia soberana. La verdadera virtù no reside en el carisma individual de un caudillo, sino en la capacidad colectiva de un pueblo y sus instituciones para anticiparse a las crisis, construyendo diques sociales que contengan los desbordamientos de un contexto global incierto y a menudo hostil.
El pensamiento maquiavélico, lejos de ser la caricatura de la traición que pintan sus detractores, propone que una república solo es libre cuando sus ciudadanos anteponen el bien común a sus intereses mezquinos. Esta "virtud cívica" se traduce en leyes sólidas que, en lugar de negar el conflicto social, lo canalizan para fortalecer el Estado. Al institucionalizar la participación popular, se evita que el destino del país dependa del azar o de las decisiones caprichosas de unos pocos, consolidando un orden donde la disciplina y el respeto a la legalidad se convierten en la mejor defensa contra la corrupción que históricamente ha carcomido a las naciones.
Sin embargo, la historia nos advierte que incluso las estructuras más robustas sufren el desgaste del tiempo, un fenómeno que el historiador J.G.A. Pocock denomina el "momento maquiavélico".
Este concepto describe ese instante crítico en el que una república toma conciencia de su propia fragilidad y entiende que puede desaparecer si no renueva sus votos con sus principios fundacionales. Es el desafío de existir en la historia: la conciencia de que la estabilidad es un equilibrio precario que exige una vigilancia constante y una renovación de los compromisos sociales para no caer en la decadencia.
En la interpretación de Pocock, la clave para superar este "momento" de crisis reside en la capacidad de las instituciones para regenerarse. No basta con haber fundado un orden justo; es necesario un "retorno a los principios" que sacuda la apatía ciudadana y limpie las impurezas del sistema. Para el proyecto político actual, esto implica que la transformación no es un evento estático, sino un proceso dinámico de lucha contra la erosión temporal, donde la milicia ciudadana —entendida hoy como la base social organizada— actúa como el motor que mantiene viva la llama de la autonomía nacional frente a las presiones externas.
La polémica surge al cuestionar si nuestras instituciones actuales poseen realmente esa virtù colectiva o si estamos meramente a merced de la fortuna. Los críticos suelen confundir la firmeza política con autoritarismo, ignorando que, para Maquiavelo, el conflicto regulado es el signo de una sociedad sana. Una república que no debate y que no se tensiona es una república muerta. Por ello, fortalecer la capacidad de respuesta del Estado ante lo imprevisible no es una opción estética, sino una obligación patriótica para asegurar que la libertad no sea un privilegio pasajero, sino una conquista permanente.
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¿Hegemonía o suicidio? El fin de los imperios y la nueva resistencia global
Escrito por RedacciónPor Melchisedech D. Angulo Torres/ Politólogo
El fantasma de la dominación total vuelve a recorrer los pasillos de las cancillerías europeas, pero esta vez el desenlace promete ser distinto.
La historia, en su implacable ciclo de repetición, nos enseña que tanto el ímpetu expansionista de Napoleón Bonaparte como el delirio totalitario de Adolf Hitler no fueron eventos aislados, sino manifestaciones extremas de una ambición hegemónica que hoy intenta disfrazarse de "orden basado en reglas".
Ambos líderes, bajo pretextos de unificación o superioridad, chocaron contra la misma pared infranqueable: la resistencia de los pueblos y la inevitable sobreextensión de sus propios recursos, demostrando que cualquier proyecto que ignore la autodeterminación nacional está condenado al colapso estratégico.
La comparación técnica entre la "Grande Armée" y la "Blitzkrieg" revela una constante inquietante: la subestimación del adversario y de la geografía, especialmente en sus fallidas campañas contra Rusia y la Unión Soviética.
Al igual que el Sistema Continental napoleónico buscó asfixiar económicamente a sus rivales, hoy vemos cómo las sanciones económicas unilaterales se utilizan como herramientas de coerción contemporánea, replicando viejas tácticas de guerra híbrida bajo una fachada institucional.
No obstante, estas medidas suelen generar el efecto contrario, forzando la creación de bloques alternativos y acelerando el fin de la unipolaridad que tanto ansían los centros de poder tradicionales.
Desde la perspectiva del Realismo Ofensivo, el comportamiento de estos aspirantes a hegemones confirma que la búsqueda desenfrenada de poder en un sistema internacional anárquico solo conduce a la formación de coaliciones defensivas masivas.
En el siglo XIX fue la Gran Bretaña de la Revolución Industrial; hoy, es un mundo multipolar el que se levanta contra los intentos de imponer visiones de mundo únicas.
La teoría de la sobreextensión imperial de Paul Kennedy sigue vigente: cuando los compromisos externos de una potencia superan su capacidad real de sostenimiento, el declive no es una posibilidad, sino una certeza matemática que ni la propaganda ni la fuerza militar pueden detener.
En el contexto actual, la Unión Europea se presenta como la supuesta antítesis de estos proyectos mediante una integración "voluntaria", pero las tensiones internas y el auge de los soberanismos demuestran que la imposición de directrices desde Bruselas genera fricciones similares a las de los antiguos protectorados.
La memoria histórica, utilizada a menudo de forma instrumental por las potencias occidentales para demonizar a sus oponentes actuales, omite que sus propios modelos de gobernanza global han heredado el ADN de la exclusión y la jerarquía de poder.
La verdadera lección de la historia no es cómo perfeccionar la hegemonía, sino cómo transitar hacia un equilibrio pluricéntrico que respete las particularidades de cada nación.
Las nuevas tecnologías de guerra, desde los ciberataques hasta el uso de drones, han transformado el campo de batalla, pero no han alterado la psicología de la resistencia nacional. Mientras que Napoleón innovó con el cuerpo de ejército y Hitler con la mecanización, el siglo XXI responde con la guerra asimétrica y la desobediencia financiera.
Los proyectos revisionistas que hoy vemos en el escenario global no son necesariamente una vuelta al pasado, sino una respuesta defensiva ante un orden internacional que muchos países consideran agotado y sesgado.
La estabilidad no vendrá de un nuevo "gendarme del mundo", sino de la aceptación de que la era de los imperios continentales ha terminado definitivamente.
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Soberanía y dignidad: Claudia Sheinbaum consolida una relación de iguales con Estados Unidos
Escrito por Melchisedech D. Angulo Torres/ PolitólogoLa presidenta Claudia Sheinbaum Pardo marcó un hito en la historia diplomática de nuestro país al institucionalizar una política exterior de altura, basada en la defensa irrestricta de la soberanía nacional. A través de un marco doctrinal sólido, la administración de la Cuarta Transformación deja claro que la relación con el vecino del norte ya no se rige por la sumisión de los gobiernos neoliberales, sino por un entendimiento estratégico que prioriza el interés del pueblo de México. Este nuevo paradigma se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales: el respeto a la soberanía, la responsabilidad compartida, la confianza mutua y la cooperación sin subordinación, principios que hoy definen una era de dignidad y autonomía.
El primer pilar, el respeto absoluto a la soberanía e integridad territorial, constituye la "línea roja" infranqueable para cualquier acuerdo. Frente a las voces intervencionistas que desde el extranjero pretenden vulnerar nuestro suelo, la Presidenta es contundente: las decisiones de México las toma el pueblo mexicano y la seguridad interna es competencia exclusiva de nuestras instituciones. Esta postura firme garantiza que la cooperación binacional se realice siempre bajo el amparo de nuestra Constitución, rechazando categóricamente cualquier operativo de agencias foráneas que no esté debidamente regulado y subordinado a la autoridad nacional.
En el eje de la responsabilidad compartida y diferenciada, el Gobierno de México logró que Washington reconozca su papel corresponsable en fenómenos como el narcotráfico y la migración. Bajo esta visión humanista, se exige que Estados Unidos asuma su parte en la reducción del consumo de drogas y, fundamentalmente, en el freno al tráfico ilegal de armas que nutre la violencia en nuestra región. México ya no actúa como un ejecutor pasivo de agendas ajenas; ahora, la demanda de inversión para el desarrollo en el sur y Centroamérica es el motor principal para atender las causas estructurales de la migración de manera digna.
La diplomacia del diálogo, sustentada en el respeto y la confianza mutua, permite elevar la relación bilateral por encima de las estridencias políticas de los ciclos electorales estadounidenses. La administración de la doctora Sheinbaum promueve un trato entre iguales, donde el diálogo franco y la coordinación institucional sustituyen a las amenazas unilaterales. Al evitar la confrontación mediática y privilegiar los acuerdos estratégicos a puerta cerrada, México protege su imagen soberana y asegura que la colaboración en temas sensibles como la economía y el comercio se mantenga estable y constructiva.
Finalmente, el principio de cooperación sin subordinación representa la victoria de la horizontalidad diplomática. Atrás quedaron los tiempos de agencias extranjeras operando con impunidad en nuestro territorio; hoy, la inteligencia se comparte de manera regulada y las operaciones son coordinadas con pleno mando mexicano. Esta política asegura que la integración económica del bloque de América del Norte, esencial para la prosperidad común, no se logre nunca a expensas de nuestra autodeterminación. México colabora por la paz y el bienestar regional, pero siempre con el bastón de mando en manos del pueblo.
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Puebla consolida la paz: estrategia de la cuarta transformación logra reducción histórica en delitos
Escrito por Melchisedech D. Angulo Torres/ PolitólogoLa consolidación de la Cuarta Transformación en Puebla marcó un hito en la recuperación de la tranquilidad de las familias poblanas durante el 2025. Gracias a la implementación de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública 2024–2030, diseñada por el Gobierno Federal y ejecutada en estrecha coordinación con las autoridades estatales, la entidad registró avances sin precedentes. Este modelo, que prioriza la inteligencia por encima de la fuerza letal y atiende las causas profundas de la violencia, permite que Puebla destaque a nivel nacional por sus resultados tangibles en la disminución de la incidencia delictiva.
Uno de los logros más contundentes es la histórica reducción del 41% en el promedio diario de homicidios dolosos, una cifra que refleja la efectividad de las Mesas de Construcción de Paz donde participan diariamente la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional y las fuerzas locales. Asimismo, el compromiso con la justicia social y la protección de las mujeres da frutos significativos, reportándose una baja del 41.8% en los feminicidios. Estos datos no son solo estadísticas, sino el resultado de un cambio de paradigma donde la vida y la integridad de las personas son el centro de la política pública.
En el ámbito de los delitos de alto impacto, la estrategia logró una disminución global del 11%, con retrocesos notables en ilícitos que afectaban directamente la economía popular, como la extorsión, que bajó un 16.9%. Operativos precisos permitieron el aseguramiento de 435 armas de fuego y la detención de más de 1,300 personas vinculadas a hechos delictivos, desarticulando células que operaban en total impunidad durante el periodo neoliberal. Este avance es posible gracias al fortalecimiento de las capacidades tecnológicas del C5 y al uso de inteligencia financiera para atacar el patrimonio de los grupos criminales.
La coordinación interinstitucional es hoy el eje rector de la seguridad en el estado, sustituyendo el aislamiento de administraciones pasadas por una colaboración real y efectiva. El despliegue estratégico de la Guardia Nacional en corredores de alta incidencia y la profesionalización de las policías locales crean un escudo que protege a los municipios más vulnerables. La visión humanista de la 4T en Puebla también se refleja en la inversión en prevención social, alejando a los jóvenes de la delincuencia mediante programas que reconstruyen el tejido social y ofrecen alternativas de vida dignas.
Expertos y analistas coinciden en que la sostenibilidad de estos resultados radica en la institucionalización de la justicia y la transparencia. A diferencia de las estrategias de fachismo y simulación de antaño, el gobierno actual apuesta por una transformación estructural que incluye la desarticulación de laboratorios clandestinos y la recuperación de espacios públicos. El éxito de Puebla en 2025 es un testimonio de que, cuando existe voluntad política y honestidad, la paz es posible; la entidad avanza con paso firme hacia una era de bienestar donde la seguridad es un derecho garantizado para todos.
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Soberanía y democracia: el firme compromiso de la presidenta Sheinbaum para consolidar la transformación
Escrito por Melchisedech D. Angulo Torres/ PolitólogoEn un mensaje que resuena con la profundidad histórica de la Cuarta Transformación, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reafirmó que la unidad nacional es la piedra angular para enfrentar los retos de un mundo complejo. Al señalar que "lo que tiene que hacer la presidenta, su gabinete y todo el pueblo de México es mantenerse unido", la mandataria no solo convoca a la cohesión social, sino que blinda los principios de soberanía e independencia que definen a nuestra nación. Este llamado surge en un momento clave, donde la defensa de las decisiones soberanas del pueblo es prioritaria frente a cualquier intento de injerencia o presión externa que busque descarrilar el proyecto de nación.
La esencia del discurso presidencial se materializa en la lucha incansable por una democracia verdadera y una justicia social que llegue a todos los rincones del país. La presidenta Sheinbaum es clara: el gobierno no descansa en su esfuerzo por erradicar los antiguos privilegios y fortalecer las instituciones para que sirvan genuinamente al pueblo. Al declarar que "seguimos luchando por la democracia", la jefa del Ejecutivo posiciona la reforma electoral como una herramienta de empoderamiento ciudadano, diseñada para devolverle al pueblo el control sobre sus procesos democráticos y garantizar que la voluntad popular sea siempre respetada.
Un eje fundamental de este mensaje es la defensa de la autonomía nacional. En un contexto global de incertidumbre, la administración de Sheinbaum se erige como un guardián de la libertad, rechazando cualquier forma de subordinación. Para la presidenta, la soberanía no es un concepto abstracto, sino la base real sobre la cual se construye el bienestar de las familias mexicanas. Esta postura garantiza que México siga siendo un referente de dignidad internacional, actuando siempre bajo el principio de que el interés superior de la patria está por encima de cualquier interés particular o económico.
La narrativa de unidad que promueve la mandataria busca trascender las diferencias para enfocarse en los objetivos comunes: la paz, la seguridad y la prosperidad compartida. La presidenta enfatiza que el gabinete y el pueblo deben caminar en una misma dirección, fortaleciendo el "Humanismo Mexicano" que prioriza a los más vulnerables. Este enfoque de gobierno cercano y abierto asegura que la transformación iniciada hace siete años continúe expandiéndose, consolidando derechos que antes eran considerados mercancías, como la salud y la educación gratuita para todos los jóvenes.
Frente a las voces que intentan sembrar división, la presidenta Claudia Sheinbaum responde con resultados y una visión de futuro incluyente. La lucha por la justicia, mencionada en su mensaje, se traduce en políticas públicas que combaten el racismo, el clasismo y la discriminación, construyendo un México donde la igualdad no sea solo un ideal, sino una realidad cotidiana. El respaldo popular a estas medidas confirma que el camino elegido es el correcto para profundizar la vida democrática del país y asegurar que el poder público siga emanando y beneficiando exclusivamente al pueblo.
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