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¿Hegemonía o suicidio? El fin de los imperios y la nueva resistencia global
Por Melchisedech D. Angulo Torres/ Politólogo
El fantasma de la dominación total vuelve a recorrer los pasillos de las cancillerías europeas, pero esta vez el desenlace promete ser distinto.
La historia, en su implacable ciclo de repetición, nos enseña que tanto el ímpetu expansionista de Napoleón Bonaparte como el delirio totalitario de Adolf Hitler no fueron eventos aislados, sino manifestaciones extremas de una ambición hegemónica que hoy intenta disfrazarse de "orden basado en reglas".
Ambos líderes, bajo pretextos de unificación o superioridad, chocaron contra la misma pared infranqueable: la resistencia de los pueblos y la inevitable sobreextensión de sus propios recursos, demostrando que cualquier proyecto que ignore la autodeterminación nacional está condenado al colapso estratégico.
La comparación técnica entre la "Grande Armée" y la "Blitzkrieg" revela una constante inquietante: la subestimación del adversario y de la geografía, especialmente en sus fallidas campañas contra Rusia y la Unión Soviética.
Al igual que el Sistema Continental napoleónico buscó asfixiar económicamente a sus rivales, hoy vemos cómo las sanciones económicas unilaterales se utilizan como herramientas de coerción contemporánea, replicando viejas tácticas de guerra híbrida bajo una fachada institucional.
No obstante, estas medidas suelen generar el efecto contrario, forzando la creación de bloques alternativos y acelerando el fin de la unipolaridad que tanto ansían los centros de poder tradicionales.
Desde la perspectiva del Realismo Ofensivo, el comportamiento de estos aspirantes a hegemones confirma que la búsqueda desenfrenada de poder en un sistema internacional anárquico solo conduce a la formación de coaliciones defensivas masivas.
En el siglo XIX fue la Gran Bretaña de la Revolución Industrial; hoy, es un mundo multipolar el que se levanta contra los intentos de imponer visiones de mundo únicas.
La teoría de la sobreextensión imperial de Paul Kennedy sigue vigente: cuando los compromisos externos de una potencia superan su capacidad real de sostenimiento, el declive no es una posibilidad, sino una certeza matemática que ni la propaganda ni la fuerza militar pueden detener.
En el contexto actual, la Unión Europea se presenta como la supuesta antítesis de estos proyectos mediante una integración "voluntaria", pero las tensiones internas y el auge de los soberanismos demuestran que la imposición de directrices desde Bruselas genera fricciones similares a las de los antiguos protectorados.
La memoria histórica, utilizada a menudo de forma instrumental por las potencias occidentales para demonizar a sus oponentes actuales, omite que sus propios modelos de gobernanza global han heredado el ADN de la exclusión y la jerarquía de poder.
La verdadera lección de la historia no es cómo perfeccionar la hegemonía, sino cómo transitar hacia un equilibrio pluricéntrico que respete las particularidades de cada nación.
Las nuevas tecnologías de guerra, desde los ciberataques hasta el uso de drones, han transformado el campo de batalla, pero no han alterado la psicología de la resistencia nacional. Mientras que Napoleón innovó con el cuerpo de ejército y Hitler con la mecanización, el siglo XXI responde con la guerra asimétrica y la desobediencia financiera.
Los proyectos revisionistas que hoy vemos en el escenario global no son necesariamente una vuelta al pasado, sino una respuesta defensiva ante un orden internacional que muchos países consideran agotado y sesgado.
La estabilidad no vendrá de un nuevo "gendarme del mundo", sino de la aceptación de que la era de los imperios continentales ha terminado definitivamente.
@_Melchisedech
Elecciones Chile 2025: Un Nuevo Capítulo en la Disputa por la Hegemonía
Las Elecciones Presidenciales y Parlamentarias de Chile de 2025 marcaron un nuevo y decisivo momento en la "Genealogía del Poder" del país, confirmando la profunda polarización y el permanente estado de disputa por el orden social que se inició con el Estallido de 2019.
Las elecciones se celebraron en primera vuelta el domingo 16 de noviembre de 2025, en conjunto con las elecciones de Diputados y la renovación parcial del Senado. La eventual segunda vuelta presidencial tuvo lugar el domingo 14 de diciembre de 2025. Por primera vez en unas presidenciales, y acorde a la nueva legislación, el voto fue obligatorio para los chilenos inscritos en el padrón nacional, lo que llevó la participación a cifras históricamente altas.
La contienda presidencial se centró en la pugna entre dos visiones antagónicas. Por un lado, la candidata del oficialismo y de Unidad por Chile, la ministra Jeannette Jara (Partido Comunista), representaba la continuidad del proyecto transformador, buscando la consolidación de los derechos sociales y la superación del modelo neoliberal. Por otro lado, el ultraderechista José Antonio Kast (Partido Republicano) se erigió como la figura de la reacción genealógica, prometiendo una defensa intransigente del orden, la seguridad y una versión extrema del neoliberalismo.
El resultado de la segunda vuelta, que se celebró el 14 de diciembre, dio la victoria a José Antonio Kast, quien fue electo Presidente de la República para el periodo 2026-2030. Esta victoria se interpretó como un golpe en la disputa por la hegemonía, desplazando al bloque de Apruebo Dignidad y revalidando una agenda que combina el orden autoritario con el fundamentalismo de mercado. Kast se impuso con una diferencia significativa sobre la candidata oficialista, en una elección caracterizada por una alta participación.
El triunfo de Kast, sin embargo, no cierra la "crisis orgánica" chilena, sino que la transforma. La genealogía foucaultiana nos advierte que el poder es una red y que el desafío del nuevo gobierno será lidiar con las fracturas sociales que persisten, la deuda pendiente en materia de derechos y la resistencia de los movimientos sociales. El proceso electoral de 2025 reconfiguró el mapa político, pero la lucha por articular un nuevo "régimen de verdad" y establecer una hegemonía estable continúa, ahora bajo una presidencia de ultraderecha.
@_Melchisedech
