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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reactivó su interés por el control de Groenlandia en enero de 2026, en un contexto de alta tensión internacional tras la operación estadounidense en Venezuela. Las declaraciones, emitidas desde Washington y reforzadas por altos funcionarios de la Casa Blanca, colocaron nuevamente al territorio autónomo bajo administración danesa en el centro del debate sobre seguridad nacional, soberanía y geopolítica ártica.
El planteamiento surge mientras Estados Unidos proyecta su poder militar y redefine prioridades estratégicas. Groenlandia, ubicada entre América del Norte y Europa, se ha convertido en un punto sensible dentro de la relación entre Washington y sus aliados europeos, particularmente Dinamarca, miembro de la OTAN y responsable de la política exterior y de defensa del territorio.
Las afirmaciones de Trump provocaron reacciones inmediatas en Europa, donde líderes políticos reiteraron que Groenlandia no está en venta y que cualquier intento de presión unilateral afectaría la estabilidad de la alianza atlántica. El tema ha escalado del ámbito retórico a una discusión diplomática de alcance regional.
Groenlandia: ubicación, población y estatus político
Groenlandia es la isla más grande del mundo, con más de dos millones de kilómetros cuadrados y una población cercana a 60 mil habitantes. La mayoría pertenece al pueblo inuit y vive en asentamientos costeros, principalmente en la costa occidental. Nuuk, la capital, concentra alrededor de un tercio de la población total.
Desde 2009, el territorio cuenta con un régimen de autogobierno que le permite administrar asuntos internos, mientras que Dinamarca conserva el control de la política exterior, defensa y moneda. Este estatus ha sido respaldado por acuerdos internacionales y por el marco legal del Reino de Dinamarca.
La historia política de Groenlandia está marcada por el proceso de descolonización del siglo XX y por un debate constante sobre independencia, autonomía económica y preservación ambiental, factores que influyen directamente en la percepción local sobre cualquier propuesta externa de control o anexión.
Valor estratégico, recursos naturales y el Ártico
La importancia de Groenlandia radica en su posición dentro del Ártico y en su cercanía a la brecha GIUK, un corredor marítimo clave entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido. Esta zona es fundamental para el tránsito naval y la vigilancia militar entre el océano Ártico y el Atlántico Norte, lo que refuerza su peso dentro de la estrategia de seguridad de Estados Unidos.
El territorio alberga importantes yacimientos de minerales estratégicos, incluidas tierras raras, uranio, petróleo y gas natural. Estos recursos son relevantes para industrias tecnológicas, energéticas y de defensa, especialmente en un contexto de competencia global con China y Rusia. El deshielo provocado por el cambio climático ha incrementado el interés económico y militar en la región.
A pesar de ello, el gobierno groenlandés ha limitado la explotación de estos recursos por razones ambientales, una postura que podría modificarse si cambiara el equilibrio político o la relación con Dinamarca.
Impacto en la OTAN y respuesta europea
Las reiteradas declaraciones de Trump han generado preocupación en la OTAN. Autoridades europeas advirtieron que cualquier intento de imponer control sobre Groenlandia por medios coercitivos afectaría directamente los principios de la alianza y la cooperación en materia de defensa colectiva.
Dinamarca ha reafirmado que la soberanía sobre Groenlandia está respaldada por el derecho internacional y que el futuro del territorio corresponde exclusivamente a su población. Países como Francia, Alemania, España y Reino Unido han expresado apoyo explícito a esta postura y han subrayado la necesidad de mantener la seguridad del Ártico mediante acuerdos multilaterales.
Antecedentes históricos del interés estadounidense
El interés de Estados Unidos por Groenlandia se remonta al siglo XIX, cuando se exploró su adquisición tras la compra de Alaska. Durante la Segunda Guerra Mundial, Washington asumió el control operativo del territorio ante la ocupación alemana de Dinamarca, devolviéndolo posteriormente.
En 1951, ambos países firmaron un acuerdo de defensa que permitió la instalación de la base aérea de Thule, hoy conocida como Pituffik Space Base, pieza clave del sistema de alerta temprana estadounidense. Este antecedente explica la presencia permanente de Estados Unidos en la isla sin alterar su estatus político.
Durante su primer mandato, Trump retomó públicamente la idea de adquirir Groenlandia, generando tensiones diplomáticas que hoy resurgen en un contexto internacional más volátil, marcado por disputas territoriales, competencia por recursos y redefinición de alianzas globales.