Martes, 27 Enero 2026 15:08

Ella es la mujer que le dijo “no” a Trump y frenó su intento de apoderarse de Groenlandia, según The New York Times

Escrito por Redacción

El Imparcial

CIUDAD DE MÉXICO.- La reciente tensión entre Estados Unidos y Dinamarca por Groenlandia no solo expuso un choque geopolítico de alto nivel, sino que destacó la figura central de una mujer: Mette Frederiksen.

La primera ministra de Dinamarca se ha enfrentado, con frecuencia, firmeza y estrategia, las reiteradas amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre Groenlandia.

La información aquí presentada se basa principalmente en una entrevista de fondo realizada por The New York Times a Mette Frederiksen durante una visita oficial a Groenlandia.


¿Quién es Mette Frederiksen y por qué importa su liderazgo?

Mette Frederiksen nació en Aalborg el 19 de noviembre de 1977. Hija de un tipógrafo y dirigente sindical, creció en un entorno donde la lucha social y la política formaba parte de la vida cotidiana.

No recuerdo no haber estado interesada en la política”, dijo durante su entrevista.

Frederiksen explicó que nunca ha tolerado el acoso. Recordó que, siendo estudiante, se enfrentó a un grupo de skinheads que se burlaban de niños migrantes y recibió un golpe en el rostro.

“No sé si eso dice algo sobre mi carácter, quizá nos diga más sobre el de él”, comento.
Años después, ese mismo rasgo aparece en su manera de ejercer el poder.

“Es capaz de hablar de forma muy clara”, dijo Frederiksen al referirse a Trump durante la entrevista con The New York Times.“Yo también”.

Esa forma directa, sin rodeos ni gestos de adulación, la ha diferenciado de otros líderes europeos en su trato con el presidente estadounidense.

Actualmente, ella es la primera ministra de Dinamarca desde el 27 de junio de 2019 y líder del Partido Socialdemócrata desde 2015. Es miembro del Parlamento danés desde 2001 y llegó al cargo con 41 años, convirtiéndose en la jefa de gobierno más joven en la historia del país.

Su trayectoria política ha estado marcada por una postura directa, poco dada a la complacencia, y por una defensa constante de lo que considera líneas no negociables del Estado danés. Esa forma de actuar se volvió decisiva cuando Groenlandia entró, nuevamente, en el radar de Donald Trump.

Hoy, Frederiksen no solo es la líder del gobierno danés, sino la figura que encarna la defensa de la soberanía de Dinamarca y de Groenlandia frente a una de las mayores presiones externas que ha enfrentado el país en décadas.

El origen del conflicto: Groenlandia y la ambición de Estados Unidos

Groenlandia es un territorio autónomo bajo soberanía danesa desde hace más de 300 años. Con una población de cerca de 57 mil habitantes, mayoritariamente inuit.

La isla es estratégica por su ubicación en el Ártico, sus recursos naturales y su valor militar.

¿Por qué Trump quiere Groenlandia y por qué Dinamarca no puede ceder?

Para Donald Trump, Groenlandia representa una pieza estratégica de enorme valor geopolítico. Con su ubicación clave en el Ártico, su extensión territorial y su cercanía con rutas militares y comerciales emergentes, la isla se ha convertido en un punto central de competencia entre potencias.

Para Dinamarca, Groenlandia es aún más decisiva. Gracias a este territorio autónomo, el país es el duodécimo Estado soberano más grande del mundo, participa en el Consejo Ártico y mantiene un peso geopolítico que no tendría sin la isla. Como resumió el político groenlandés Pele Broberg en declaraciones recogidas por The New York Times: “Cuando ya no tengan Groenlandia, perderán el 98 por ciento de su superficie”.

El primer “no” firme de Frederiksen a Trump

Desde 2019, Frederiksen dejó claro que Groenlandia no estaba en venta. Cuando Trump sugirió por primera vez que Estados Unidos podría “comprar” la isla, ella calificó la idea de “absurda”.

Trump respondió cancelando su visita oficial a Copenhague y calificando sus declaraciones como “desagradables”.

Ese episodio volvió a cobrar relevancia el 7 de enero de 2025, cuando Trump, incluso antes de asumir el cargo, afirmó que no descartaba el uso de la fuerza para obtener Groenlandia.

Ese mismo día, Donald Trump Jr., primogénito del presidente, realizó una visita exprés a Nuuk, capital de Groenlandia, en pleno invierno y, en apariencia, por motivos comerciales. Su presencia convocó a un grupo de simpatizantes pro-Trump, vestidos con pesados atuendos para la nieve y portando banderas de Estados Unidos, quienes repartieron billetes de 100 dólares, un gesto que generó malestar entre numerosos groenlandeses.

Una semana después, Frederiksen sostuvo una tensa llamada telefónica con Trump. De acuerdo con funcionarios europeos que fueron informados más tarde, el mandatario la increpó durante 45 minutos. Ella evitó profundizar en el episodio.

Una llamada entre dos colegas tiene que ser una llamada entre dos colegas”, dijo.

Frederiksen respondió y dejó claro que la soberanía es una “línea roja”, rechazó cualquier cesión territorial y, al mismo tiempo, evitó una confrontación abierta que pudiera escalar el conflicto.

Diplomacia al límite y presión internacional

De acuerdo con The New York Times, Frederiksen sostuvo una llamada telefónica de 45 minutos con Trump, descrita por funcionarios europeos como tensa. Ella se limitó a señalar: “Una llamada entre dos colegas tiene que ser una llamada entre dos colegas”.

Después, impulsó una respuesta europea coordinada. Desplegó en Groenlandia tropas de su llamada coalición de los dispuestos, integrada por Reino Unido, Alemania, Francia e Islandia. Además, impulsó a los países europeos a manifestarse en respaldo de Dinamarca y se mantuvo firme frente a las amenazas arancelarias lanzadas por Trump.

Según el comentarista político Bent Winther, dijo que el mensaje era claro: “Si vas a tomar Groenlandia por la fuerza, tendrías que esposar a oficiales británicos, franceses y alemanes”.


El giro de Trump y el impacto internacional

Días después, en un discurso en Davos, Suiza, Trump aseguró que no usaría la fuerza para apoderarse de Groenlandia y habló de “un marco de un futuro acuerdo” con la OTAN. Aunque otros factores influyeron —como la presión del Congreso estadounidense y la reacción de los mercados—, analistas coinciden en que la postura firme de Frederiksen fue determinante.

Por ahora, la amenaza se ha contenido, aunque las negociaciones continúan abiertas.

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