La captura del sociópata pseudo empresario farmacéutico Rafael Zabalza, debe entenderse como un acto que calma la sed de justicia de los poblanos que exigían resultados inmediatos y castigo en contra del francotirador.
El gobierno de Puebla actuó con prontitud para esclarecer uno de los problemas sociales más complicados de los últimos meses.
La mezquindad de quienes le apostaban al fracaso institucional solo quedará ahí, y de ahora en adelante habrá confianza ciudadana para el gobierno poblano, el cual ha dado resultados positivos en materia de seguridad.
A nadie debe sorprender que el gobierno de Puebla haya actuado con rapidez porque para el titular del Poder Ejecutivo, Alejandro Armenta, la seguridad de los poblanos es una prioridad.
Después vendrá la aplicación de la justicia, cuyo ejemplo ya ha mostrado el gobierno armentista al castigar con penas severas a quienes cometen delitos.
La oposición, el Prian, hiede de rabia porque le apostaba al fracaso en este caso y se preparaba para contaminar con campañas negras la vida y tranquilidad de los poblanos.
Por cierto: los panistas elitistas que gustan criticar la inseguridad, deberían de revisar el nicho de corrupción y crimen organizado que heredaron a todos los mexicanos. Para muestra un botón: Genaro García Luna, el estandarte del narco estado desde los gobiernos del PAN.
