Ningún gobernante en la historia de Puebla se había atrevido a tanto como Alejandro Armenta Mier.
En acciones aristotélicas, demostró en pocos días un profundo amor por la tierra que gobierna y sus gobernados.
Por eso no es casual que haya estado pendiente durante todo el periodo vacacional, de las acciones en materia de seguridad que implementó su gobierno.
Armenta no tuvo descanso como lo establecieron todos los gobiernos anteriores, cuyos titulares se tiraban al placer. Fué más allá y con hechos honró las instrucciones de la Presidenta Claudia Sheinbaum, quien había instruido a los gobernadores poner especial atención en la seguridad durante las vacaciones de Semana Santa.
Y para quienes se sorprendieron aún más, el mandatario poblano se dio tiempo de demostrar que gobierna sin odios ni fobias, porque es un gobernante electo por 2 millones de poblanos y a ellos se debe.
Demostró ser un gobernante equilibrado mentalmente con alto sentido humano por sus semejantes, pese a que varios no merecen siquiera que los salude porque serán quienes lo traicionaron el séptimo año de su gobierno.
