Los vicios en el sistema penitenciario de Puebla han alcanzado a casi todos sus trabajadores.
Pocos, si acaso un puñado, se resisten a obtener dinero a través de la extorsión que la mayoría hace a los internos con la complacencia de los mandos.
Aunque el gobierno de Puebla tiene instalado en el exterior del Cereso de San Miguel un operativo policiaco que apanica a los mismos delincuentes, en el interior del mismo priva la corrupción y los negocios oscuros.
Va un ejemplo: se llama Araceli Victoria Meneses y se ostenta como médico/doctora sin tener el grado.
Es la visitadora de encamados y es señalada por el delito de tráfico de medicamentos psicotrópicos.
Dice tener padrino en Casa Aguayo y por ello vende todo tipo de pastillas y medicamentos fuertes.
Cuando se entere de estas corruptelas el ciudadano Miguel Barbosa, esta mujer podría ser candidata a prisión y vivir el infierno que les hace sufrir a decenas de enfermos.
Ella es candidata a prisión porque comete el delito de usurpación de profesiones, falsedad en declaraciones y tráfico de medicamentos.
Cuando digo que un puñado se ha resistido a ser parte de la mafia del sistema penitenciario, es porque dos amigos de juventud trabajan en ese sistema podrido. Ellos han recibido amenazas y oferta$$$$ de delincuentes, y me han confesado que prefieren vivir tranquilamente, aunque los señalen quienes controlan esas mafias.
