En plena agonía de su carrera periodística, solo, sin familia y abandonado por sus otrora aliados, el delincuente disfrazado de periodista Fernando Alberto Crisanto Campos, se dio a la fuga tras enterarse que tenía una orden de aprehensión en su contra.
Fue en el gobierno interino de Guillermo Pacheco Pulido, cuando éste sujeto fue nombrado Coordinador de Comunicación Social, lugar donde sacó sus rencores, frustraciones y traumas físicos y sociales.
Tras varias décadas de buscar esa posición, Crisanto llegó para robarse hasta el último centavo de la oficina a su cargo.
En tan solo 6 meses, se gastó el presupuesto de Comunicación Social del año 2019, dejando enormes compromisos al hoy gobernador Miguel Barbosa.
Su modelo de corrupción fue nivel crimen organizado de cuello blanco: uso de facturas apócrifas, creación de varios portales (pasquines digitales de su propiedad) y extorsión de devolución en efectivo a los directores que creía sus amigos, varios de los cuales se quejaron por haber sido objeto del delito de extorsión.
La autoridad calcula que Crisanto pudo haber saqueado varias decenas de millones de pesos.
Fernando Crisanto es recordado por su inmensa ambición por el dinero fácil y por su fama de corrupto.
De joven presumía que no había mejor información que la que no se publicaba, sino la que se negociaba.
Varias veces en estado de ebriedad llegó a presumir que era el periodista más rico de Puebla. Y vaya que si: tiene departamento en el exclusivo fraccionamiento de La Vista Country Club y le alcanza para mantener a todos sus hermanos, a quienes hoy podría hasta involucrar.
Ni Javier Pacheco, quien impuso a este delincuente en el gobierno de su padre, ni el ex secretario de Finanzas y hoy diputado del PRIAN, Jorge Estefan, podrán salvarlo.
Sus abogados que hieden a corrupción, poco podrán hacer por su cliente. Son parte de la corrupta estructura que tiene el abogado de quinta que gustaba consumir drogas…. y que Crisanto los contrataba para tratar de espantar a sus detractores…
De las anécdotas: cuando Rafael Moreno Valle despidió a Crisanto le dijo de todo, entre lo que destaca: “y da gracias que no te encarcelo”.
Crisanto en ese momento lloraba y pedía perdón al ex gobernador. Hoy ha de extrañar que lo humillen de esa manera.
