Una caricatura de la política aldeana que se crió entre asesinos y priistas, se ufana de poder salir a desayunar a cualquier hora del día y si se le atraviesa un embotellamiento, recuerda sus largas veladas con bebidas que lo hacen ser la caricatura que todos conocen.
Me refiero a Antonio Hernández y Genis, quien se presenta como el poder tras el trono en el ISSSTEP y a la hora que le da hambre sale a comer sin importarle la atención a los derechohabientes que exigen que resuelvan sus problemas.
Antonio es una de las enfermedades que el senador Ignacio Mier, primo del gobernador Alejandro Armenta Mier, impuso en el gobierno de Puebla tras recomendarlo y exorcizarlo de todos sus males.
Hay que decirlo: Hernández y Genis ya no regresa viernes en la tarde a checar su salida para no cortar la borrachera que lo acompaña desde las 6:00 pm.
Pero no podemos esperar nada de un tipo servil e indigno que en la elección interna se burlaba hasta el hartazgo del hoy mandatario poblano, con quien después se arrodilló para implorar perdón.
Por cierto: estos son los priistas que Alito Moreno debería tener en su partido, porque cubren con todos los requisitos que el ex partidazo exige: corrupción, cinismo, deslealtad, incompetencia y hambre de poder.
