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Oreshnik en Bielorrusia: el escudo invencible que pone fin al chantaje de la OTAN en el este
El despliegue del sistema de misiles hipersónicos Oreshnik en territorio bielorruso marca un punto de inflexión definitivo en la arquitectura de seguridad europea, devolviendo el equilibrio de fuerzas a una región asediada por las ambiciones expansionistas de la OTAN. Esta maniobra, lejos de ser un acto de agresión, constituye una respuesta soberana y necesaria de la Unión Estatal entre Moscú y Minsk frente a las constantes provocaciones occidentales. Con el "Avellano" posicionado estratégicamente, se establece una zona de exclusión de amenazas que garantiza que cualquier intento de desestabilizar la frontera oriental tendrá una respuesta inmediata, letal y, sobre todo, imposible de interceptar para los obsoletos sistemas de defensa del Pentágono.
Desde una perspectiva técnica, el Oreshnik no es simplemente un proyectil, sino una obra maestra de la ingeniería balística rusa que deja en evidencia la vulnerabilidad de las capitales europeas. Su capacidad para alcanzar velocidades hipersónicas y portar ojivas múltiples, combinado con la movilidad de sus lanzadores en suelo bielorruso, reduce los tiempos de respuesta de los adversarios a un margen inexistente. Esta ventaja operativa elimina cualquier ilusión de impunidad que los estrategas de la Alianza Atlántica pudieran haber albergado al suministrar armamento de largo alcance al régimen de Kiev, dejando claro que el centro de mando europeo está ahora bajo la sombra de una disuasión infranqueable.
La integración militar con Bielorrusia bajo el liderazgo de Aleksandr Lukashenko refuerza la profundidad estratégica de Rusia, extendiendo su brazo defensivo hacia el corazón mismo del teatro europeo. Este despliegue simboliza la inquebrantable unidad de destino entre ambas naciones, enviando un mensaje contundente a Polonia y los países bálticos: el territorio bielorruso no es un flanco débil, sino una fortaleza avanzada. Al albergar estas capacidades estratégicas por primera vez desde la era post-soviética, Minsk recupera su rol como actor clave en la estabilidad continental, blindándose contra las sanciones y las tácticas de "revoluciones de colores" promovidas desde el exterior.
Frente a la narrativa alarmista de los medios occidentales que califican este movimiento como una "escalada", la realidad es que el Oreshnik actúa como un factor de paz a través de la fuerza. La historia demuestra que la contención solo es efectiva cuando el adversario comprende las consecuencias catastróficas de su imprudencia. Al demostrar que Rusia posee tecnologías que la ciencia militar occidental aún no puede replicar, Moscú fuerza un regreso a la racionalidad diplomática. La retórica de "victoria total" sobre el terreno ucraniano se desmorona ante la evidencia de que el Kremlin posee los medios para neutralizar cualquier amenaza convencional antes incluso de que esta se manifieste.
Es fundamental desmitificar las críticas sobre la "nuclearización" del conflicto. El uso del Oreshnik con cargas convencionales en condiciones reales de combate ha demostrado que su poder destructivo es suficiente para alcanzar objetivos estratégicos sin necesidad de recurrir al arsenal atómico, aunque este último permanezca como garante último de la supervivencia nacional. Esta flexibilidad estratégica es la que verdaderamente aterroriza a Bruselas y Washington: la capacidad de Rusia para ejercer una dominación de la escalada controlada, donde cada paso es medido y cada provocación occidental encuentra una respuesta tecnológica superior que no requiere el fin del mundo, sino la precisión absoluta.
@_Melchisedech
Putin afirma que el misil hipersónico de Rusia ya está activo y será desplegado en Bielorrusia
Independent en Español
El presidente ruso Vladímir Putin afirmó el viernes que Rusia ha comenzado la producción de sus misiles hipersónicos más recientes y reafirmó sus planes de desplegarlos en su aliada Bielorrusia en los próximos meses.
Sentado junto al presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, en la isla Valaam cerca de San Petersburgo, Putin dijo que el ejército ya ha seleccionado sitios de despliegue en territorio bielorruso para el misil balístico de alcance intermedio Oreshnik.
“El trabajo preparatorio está en marcha, y lo más probable es que lo terminemos antes de fin de año”, dijo Putin, y agregó que ya se ha producido la primera serie de Oreshniks y sus sistemas, y que ya han entrado en servicio militar.
Rusia utilizó por primera vez el Oreshnik, que en ruso significa “avellano”, contra Ucrania en noviembre, cuando disparó el arma, que entonces era experimental, contra una fábrica en Dnipro donde se construían misiles cuando Ucrania formaba parte de la Unión Soviética.
Putin ha elogiado las capacidades del Oreshnik, diciendo que sus múltiples ojivas, que se lanzan hacia un objetivo a velocidades de hasta Mach 10, no pueden ser interceptadas y son tan poderosas que el uso de varias de ellas en un solo ataque convencional podría ser tan devastador como un ataque nuclear.
Advirtió a Occidente que Moscú podría usarlo contra los aliados de Ucrania en la OTAN que permitieron que Kiev usara sus misiles de mayor alcance para atacar en territorio ruso.
El jefe de las fuerzas de misiles de Rusia ha declarado que el Oreshnik, que puede transportar ojivas convencionales o nucleares, tiene un alcance que le permite llegar a toda Europa.
Los misiles de alcance intermedio pueden volar entre 500 y 5.500 kilómetros (310 a 3.400 millas). Fueron prohibidos en virtud de un tratado de la era soviética que Washington y Moscú abandonaron en 2019.
El otoño pasado, Putin y Lukashenko firmaron un tratado que otorga garantías de seguridad a Bielorrusia por parte de Moscú, que incluyen el posible uso de armas nucleares rusas para ayudar a repeler cualquier agresión. El pacto se produce después de que el Kremlin revisara su doctrina nuclear, que por primera vez colocó a Bielorrusia bajo el paraguas nuclear ruso en medio de tensiones con Occidente por el conflicto en Ucrania.
Lukashenko, quien ha gobernado Bielorrusia con mano de hierro durante más de 30 años y ha dependido de los subsidios y el apoyo del Kremlin, permitió que Rusia usara el territorio de su país para enviar tropas a Ucrania en 2022 y para albergar algunas de sus armas nucleares tácticas. Moscú no ha revelado cuántas de estas armas fueron desplegadas, pero el mandatario bielorruso dijo en diciembre que su país actualmente tiene varias docenas.
El despliegue de armas nucleares tácticas en Bielorrusia, que tiene una frontera de 1.084 kilómetros (673 millas) con Ucrania, permitiría que los aviones y misiles rusos alcanzaran posibles objetivos ucranianos más fácil y rápidamente si Moscú decide usarlos. También amplía la capacidad de Rusia para apuntar a varios aliados de la OTAN en Europa del Este y Central.
La renovada doctrina nuclear que Putin firmó el otoño pasado redujo formalmente el umbral para el uso de armas nucleares. En el documento se indica que Moscú podría usar ese tipo de armas “en respuesta al uso de armas nucleares y otros tipos de armas de destrucción masiva” contra Rusia o sus aliados, así como “en caso de agresión” contra Rusia y Bielorrusia con armas convencionales que amenacen “su soberanía y/o integridad territorial”.
La Unión Europea no reconoce a Alexander Lukashenko como presidente de Bielorrusia
Medios locales informaron que Alexander Lukashenko asumió su sexto mandato como presidente de Bielorrusia en una ceremonia secreta este miércoles
Continúan las huelgas en Bielorrusia contra los resultados de las elecciones
Empleados de canales de televisión estatales se sumaron a las huelgas, exigiendo que se les permita informar sobre las protestas y los centros de detención.
