Malencarada como suele aparecer en todas sus actividades, la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum llegó a la toma de protesta de la gobernadora de Tlaxcala Lorena Cuéllar, de quien debe aprender cómo se opera políticamente.
Sheinbaum, la gran perdedora de la elección del 6 de junio se mostró escurridiza para evitar que la prensa regional le recordara su fracaso electoral.
Se comporta como la vergüenza política, la vergüenza de la 4T.
Agobiada por el procedo electoral, Sheinbaum no logra explicar por qué perdió la mitad de la CDMX el 6 de junio. Y eso la desespera más porque el 2024 se acerca cada vez más.
Sheinbaum está harta de justificar su tragedia diaria: ser blanco de la prensa que la ve como la presa fácil de capturar.
El triunfo de Morena en Tlaxcala la avergüenza porque los políticos de pueblo que tanto desdeña le han dado lecciones de triunfo, victoria, orgullo y unidad.
Y eso es lo que Sheinbaum no tiene porque es la perdedora de la 4 T.
Eso si: la CDMX es medallista en corrupción e ineficacia. No hay otra cosa que haga reír a Sheinbaum todo el tiempo.
