Puebla fue el escenario para observar parte de la larga agonía del candidato del PRI, José Antonio Meade.
Las falsas felicitaciones parecen el pésame a un personaje que nació muerto políticamente hablando.
Ni siquiera sus candidatos a diputados creen que ganará. Vega Rayet, Humberto Aguilar y Vanesa Barahona, candidatos a diputados federales, ya tiraron la toalla porque simplemente Meade no ganará.
Y cuando digo tiraron la toalla, me refiero a que incluso quieren renunciar a la candidatura del PRI, porque se sienten abandonados, olvidados y traicionados.
Ni siquiera la llegada de René Juárez Cisneros salvará al PRI de la derrota presidencial.
El candidato Meade recibió el apoyo simulado de un PRI estatal sin rumbo.
El evento que le organizaron es un final feliz del velorio que le espera.
Y en Puebla, Estefan es el que prepara al muerto.