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Despiden a la estadounidense Jill Zarin tras hacer comentarios despectivos sobre la actuación de Bad Bunny en el Super Bowl
El universal Online
La estadounidense Jill Zarin quedó fuera de "The Golden Life", la nueva producción de E! después de sus polémicos comentarios sobre la actuación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl, el cual calificó como el peor espectáculo de medio tiempo de la historia.
Zarin es una personalidad de televisión estadounidense, empresaria y socialité, conocida principalmente por ser una de las integrantes originales del reality show “The Real Housewives of New York City” (RHONY).
"Ante los recientes comentarios públicos de Jill Zarin, Blink49 Studios ha decidido no seguir adelante con su participación en The Golden Life", informó la productora a Variety el 10 de febrero, y agregó:
"Seguimos comprometidos con la producción de la serie de acuerdo con los estándares y valores de nuestra empresa".
La decisión se dio apenas dos días después de que la empresaria de 62 años criticara la presentación de Bad Bunny en el Super Bowl 2026.
“Estamos celebrando 250 años en Estados Unidos, y no me pareció apropiado hacerlo en español”, expresó en un video de Instagram que posteriormente eliminó.
“No hablo español. Me hubiera gustado entender lo que decía. Me pareció una declaración política porque literalmente no había ninguna persona blanca en todo el evento”.
Además, Zarin señaló que el cantante, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, tuvo una actitud inapropiada, asegurando que se agarraba cada cinco segundos.
“Tiene a todos estos niños viendo el Super Bowl y él no tiene que estarse agarrando la entrepierna cada cinco segundos — ¿estará tan inseguro?”
Comentó que su invitada especial, Lady Gaga, supuestamente lucía irreconocible, tanto que tuvo que buscar en Google de quién se trataba.
"No la reconocí", agregó Jill.
"Tuve que buscarla en Google para ver quién era".
Además, la empresa Zarin Fabrics, tienda de telas independiente para diseñadores, restaurantes, decorados y hogares, se distanció de los comentarios de su excofundadora en su cuenta oficial de Instagram.
La tienda publicó una imagen de Zarin con una X roja sobre su rostro y declaró su oposición al racismo y la discriminación.
"Zarin Fabrics se opone firmemente al racismo, la discriminación y la retórica que busca excluir o menospreciar a las personas por motivos de identidad, cultura o antecedentes. Queremos dejar absolutamente claro que Jill Zarin no ha tenido la propiedad ni ha estado asociada con Zarin Fabrics durante varios años.
Nuestra empresa opera de forma independiente, y cualquier declaración pública que se le atribuya se tiene a título personal y no refleja nuestros valores, creencias u operaciones.Zarin Fabrics se basa en la creatividad, colaboración y respeto por las diversas comunidades que dan forma al arte, la cultura y la expresión.
Condenamos el lenguaje o los puntos de vista que socavan esos principios, y seguimos comprometidos a fomentar un entorno inclusivo y acogedor en todo lo que hagamos", se lee.
La empresa también aclaró que Zarin no ha tenido relación con Zarin Fabrics durante varios años y reafirmó su compromiso con la creatividad y el respeto a las comunidades diversas.
"Dios bendiga a América", fueron las primeras y pocas palabras en inglés pronunciadas por el artista de habla hispana, quien luego procedió a enumerar países de las Américas, incluidos Estados Unidos y Canadá. Detrás de él, una pantalla decía: "Lo único más poderoso que el odio es el amor", una referencia directa a su discurso en los Premios Grammy de 2026, donde el superastro puertorriqueño se llevó el premio principal.
El lunes, las reproducciones en streaming de su catálogo aumentaron un 175% en Estados Unidos, un día después del Super Bowl, en comparación con el lunes anterior, 2 de febrero.
Eso, de acuerdo con Luminate, una empresa de datos y análisis del sector que ofrece información sobre los cambios de comportamiento en la audiencia musical.
Bad Bunny registró casi 100 millones de reproducciones en streaming el lunes en Estados Unidos, 99,6 millones en un solo día, frente a 36,2 millones de reproducciones el lunes anterior.
A Bad Bunny no se le entiende nada
El País México
Solo hay una cosa más ridícula que detestar a Bad Bunny, y es defenderlo, puesto que defender a Bad Bunny significa creer que necesita defensa. Unos días antes de su actuación en el Super Bowl, cuando recibió el premio Grammy al Mejor Álbum del Año, le dije a una amiga, medio en broma, medio en serio, que así, con esa teatralidad, lloraba alguien de Latinoamérica. Tras el anuncio de su triunfo, y en medio de tanto bullicio, Bad Bunny había cerrado los ojos, apretado con sus dedos el puente de la nariz, como si estuviese controlando el punto de salida de las lágrimas, y simplemente había dejado correr el tiempo.
Se trata de un método de contención, un gesto de ama de casa, de obrero agotado, de vecina a dos puertas de distancia, que sirve lo mismo para la euforia que para la desgracia, y su ambivalencia, la feliz indeterminación de las emociones, es lo que lo vuelve profundamente latinoamericano. Quien lo ve, no sabe qué esperar de ahí: si la persona en pausa acaba de ganar la lotería, si viene de enterrar a su madre o, más exquisito aún, si está fingiendo todo lo que le sucede.
Luego, ya en el Super Bowl, Bad Bunny actuó con un rictus de asombro permanente, con cierto deje nervioso que no anulaba tampoco la expresión insolente de caserío. Parecía un chiquillo de escuela primaria, trepado por primera vez a la tarima del pueblo, dispuesto a cantar los himnos célebres de la comarca y a ganarse por derecho propio la ovación cerrada de los adultos. Ha sido capaz de despertar la alegría colectiva más inexpugnable con todos aquellos remiendos que en los conservatorios y las audiciones no sirven para nada, mientras nos produce una suerte de pena la desesperación conservadora que lo rodea, el ataque a la virtud popular con un pase de lista técnico: “no canta”, “no ejecuta”, “no sé qué”. La verdad es que sí lo hace, pero, en este punto, ¿a quién le importa? Al fin y al cabo, resulta difícil, e innecesario, explicar un ritual para quien no ansia practicarlo desde antes de toda pedagogía.
Con los años, y el tránsito de su música, he empezado a escuchar a Bad Bunny para aquel que yo era cuando Bad Bunny no existía. Ha habido una transferencia, el préstamo de los sentidos a un fantasma. Así como Bad Bunny le entrega la estatuilla del Grammy al niño que él fue, así también escuchamos su música para el oído de aquel que aún nos espera en el pasado.
La obsesión que hay con deconstruirlo, con dilucidar cada guiño sembrado en su espectáculo, viene dada porque se trata de un artista en cuyo delito encontramos las pruebas de nuestra falta, como si fuéramos un detective que, en la escena del crimen de la cultura pop estadounidense, siguiese las pistas del culpable para descubrir que el asesino era él. Cuando pescamos, en el barullo del show, la imagen del niño que duerme sobre tres sillas de plástico y que la mano adulta despierta, destrabamos una emoción ambigua, que amenaza con irse por el caño de la añoranza, al tiempo que borda un territorio o una constelación. El recuerdo privado se expande y la nostalgia se descoyunta. La gente se pone feliz al enterarse de que la vida estaba llena de pasajes sutiles, comportamientos casi impercetibles, hábitos menores de familia, cuya única importancia había sido reservada para muchos años después, cuando, en mitad de un partido de fútbol americano, nos confirmaran que lo que vuelve a dos personas partes del mismo pueblo no es la nacionalidad, sino reconocer la misma insignificancia.
Después del show, Donald Trump dijo que a Bad Bunny no se le entendía nada. Eso es justamente lo que hace falta. Que no se haga entender, ya que ahora mismo no se me ocurre una declaración más legible. Él no es, no ha sido nunca, un traductor, sino la lengua en ejercicio, y su cultura, que es la nuestra, no sufrió jamás una mutilación cuando tuvo que trepar la cuesta del éxito y enfrentarse al tráfico de símbolos emprendido alguna vez por todas las estrellas latinas que han triunfado en el mercado estadounidense. Ese suele ser un recorrido que te desangra, en el que te vas dejando cosas por el camino, despojándote de lo que no funciona para aquello que la ley del espectáculo suele llamar el público general, y a veces lo que sobrevive es una cáscara. A fin de cuentas, tampoco necesitaban más.
Cómo logró Bad Bunny llegar íntegro hasta aquí, insumiso, es algo que solo puede explicar la historia y la gente. Alcanzó la más alta instancia del estrellato público en el país más poderoso del mundo sin que le hubiesen amputado el nombre en la ruta. Lo hizo como latinoamericano, no como latino, una diferencia fundamental. Antes había que entregar el apellido para acceder a una cuota de representación. Y lo inaudito no ha sido ver en el Super Bowl un espectáculo inédito, sino uno conocido, íntimo, donde Bad Bunny no cantó en español sobre un paisaje caribeño, porque esa sería simplemente la enésima postal de color, sino que actuó encima del idioma.
En Estados Unidos, se trata menos de hablar que de callar en español. El sonido de un idioma puede utilizarse como objeto decorativo, pero no su silencio, ni mucho menos su imagen, el dibujo del eco. Nada de esto resulta ocioso o gratuito. En un mundo abiertamente fascista, ningún símbolo de consuelo debe ser echado a la basura.
¿Bad Bunny le da su Grammy a Liam Conejo Ramos, el niño secuestrado por ICE?
Publimetro México
El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX no solo dejó ritmo latino, invitados sorpresa y una fiesta visual boricua; también encendió el debate político en redes sociales por un detalle que muchos interpretaron como un guiño a los migrantes y a las políticas de mano dura impulsadas por Donald Trump.
Durante uno de los momentos más comentados del show, Bad Bunny apareció con un niño en el escenario mientras sostenía su premio Grammy. En las pantallas gigantes se pudo leer la palabra “Conejo” en un cartel, lo que desató interpretaciones entre los espectadores, quienes vincularon la escena con el caso ficticio del pequeño Liam Conejo Ramos, un niño latino detenido por el ICE.
Aunque no hubo confirmación oficial en un primer momento de que se tratara de una referencia directa, las redes sociales explotaron con comentarios que aseguraban que el gesto era una crítica simbólica a las políticas antimigrantes en Estados Unidos. Posteriormente, todo se desmintió pues el niño de la foto no es a quien se hace referencia en la publicación, es un actor llamado Lincoln Fox.
Un balón con mensaje latino
Otro detalle que llamó la atención fue el balón que Bad Bunny botó durante su presentación. El objeto llevaba la frase “Todos somos América”, lo que reforzó la lectura política y social del espectáculo.
Para muchos espectadores, el mensaje fue claro: una defensa de la identidad latina en uno de los escenarios más vistos del mundo, frente a millones de personas.
Un medio tiempo cargado de identidad boricua
Vistiendo el número 64 y con un uniforme de fútbol americano blanco, el artista puertorriqueño abrió el show con su éxito mundial “Tití Me Preguntó”, llevando el español al centro del espectáculo más importante del deporte estadounidense.
El escenario se transformó en una postal caribeña: campos de caña de azúcar, puestos de agua de coco, piraguas y una casa típica puertorriqueña recrearon la vida en los barrios de la isla.
“Estás escuchando música de Puerto Rico, de los barrios y los caseríos”, dijo Benito ante el estadio y la audiencia global.
Entre bailarinas vestidas de crema y blanco, interpretó “Yo Perreo Sola” y “Party”, antes de recibir a Lady Gaga, con quien cantó una versión salsera de “Die with a Smile”.
“Baila sin miedo, ama sin miedo”, lanzó el artista, reforzando el tono del espectáculo.
Más adelante, el show sumó la aparición de Ricky Martin, mientras la bandera de Puerto Rico dominaba la escenografía durante la interpretación de “El Apagón”, con postes sin luz como referencia a la crisis energética en la isla.
En otro momento simbólico, Bad Bunny levantó un balón mientras decía:
“God Bless America, sea Chile, Bolivia, Guyana, Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México, Haití, República Dominicana, Estados Unidos, Canadá y mi patria, Puerto Rico”.
El espectáculo cerró con “Debí tirar más fotos”, canción con la que ganó el Grammy al Álbum del Año, mientras el estadio se llenaba de fuegos artificiales.
Más que música: un fenómeno cultural
La presencia de Bad Bunny en el Super Bowl marcó un momento histórico. Se convirtió en el primer hombre solista y puertorriqueño en encabezar el espectáculo de medio tiempo, frente a una audiencia global que supera los 100 millones de espectadores.
Su participación fue leída por analistas internacionales como una señal de la creciente influencia latina en la cultura pop estadounidense, y como un puente entre mercados que durante años estuvieron fuera del escenario principal.
Lo que para algunos fue solo un show musical, para otros fue un mensaje político y social disfrazado de espectáculo. Y como suele pasar con Bad Bunny, la conversación no terminó cuando se apagaron las luces del estadio.
Bad Bunny lanza un “¡Viva México!” y respalda a la comunidad latina en la conferencia del Super Bowl LX
publimetromexico
Durante la conferencia de prensa oficial previa al espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, Bad Bunny protagonizó un momento de cercanía con la prensa latina al lanzar un grito de “¡Viva México!”.
El artista puertorriqueño, quien encabeza el evento musical de este domingo en el Levi’s Stadium, reaccionó con humor y entusiasmo ante la intervención de un reportero que cuestionó su sentir respecto al apoyo recibido por el público mexicano en territorio estadounidense.
El encuentro con los medios, celebrado este 5 de febrero, transcurrió bajo una atmósfera de alta expectativa. Lejos de limitar su respuesta a un formalismo, Benito Martínez Ocasio alzó la voz para reconocer la fuerza de esta comunidad, gesto que desató aplausos entre los asistentes.
El intérprete de “Monaco” tomó con ligereza y buena disposición las preguntas sobre la importancia de representar a los hispanohablantes en un escenario de tal magnitud.
“¡Viva México!”, exclamó el cantante, subrayando el vínculo cultural que une a los países latinoamericanos, especialmente en eventos que paralizan a la nación norteamericana.
Esta declaración ocurre en un contexto de gran relevancia, dado que México representa uno de los mercados más sólidos para el consumo de su música a nivel mundial.
Durante la sesión informativa, el equipo de producción de Apple Music y la NFL reiteraron que el espectáculo busca celebrar la diversidad.
Bad Bunny aprovechó el espacio para enfatizar que su presencia en el Super Bowl no es solo un logro personal, sino un mensaje de unidad para todos los latinos que residen en Estados Unidos.
La actitud del músico fue descrita por los presentes como relajada, demostrando seguridad de cara al compromiso del próximo domingo.
Sin entrar en detalles específicos sobre el repertorio para evitar arruinar las sorpresas de la transmisión, el artista dejó claro que la energía mexicana estará presente de alguna forma en la vibra del show.
Con este respaldo público, el “Conejo Malo” refuerza su posición como un líder de opinión capaz de conectar con las raíces de su audiencia más allá de las fronteras.
Estadounidenses explotan contra Bad Bunny previo a show en Super Bowl LX; llaman a boicot
Medio Tiempo
A menos de una semana de que se realice el esperado Super Bowl LX, el cual tendrá como protagonistas a New England Patriots y Seattle Seahawks, lo que está dando más de qué hablar es Bad Bunny, cantante que se presentará en el show de medio tiempo del partido que se llevará a cabo en el Levi's Stadium.
¿Cuál es la nueva polémica con Bad Bunny?
Luego de que el cantante puertorriqueño ganar el Grammy a álbum del año, la categoría más importante de estos premios, las redes sociales comenzaron a llenarse de comentarios —en su mayoría hechos en inglés por estadounidenses— en donde arremetieron contra el artista.
En muchos de los textos compartidos en redes como X, los estadounidenses hablaron de la posibilidad de boicotear el evento deportivo y hasta las marcas que compran publicidad si la NFL sigue con el plan de la presentación de Bad Bunny.
"Si la NFL no cambia inmediatamente el show de medio tiempo de quien sea que sea “Bad Bunny”, verán la mayor caída de audiencia en la historia del Super Bowl"; "Boicoteen el Super Bowl este año"; "No veré a Bad Bunny ni el partido"; "No se trata solo de este Super Bowl. La audiencia general de la NFL en el futuro podría estar en juego"; "La NFL lamentará esta decisión. La gente ya no le hace gracia, pero ahora es ridículo. Es un programa de comedia malo"; "Sí, el boicot debe ir contra los anunciantes, no solo por no ver el entretiempo. De hecho, vean el entretiempo para saber a quién boicotear", fueron algunos de los comentarios publicados.
Bad Bunny criticó a ICE
El puertorriqueño, que en total sumó tres gramófonos estadounidenses más a su trayectoria al también alzarse con los premios a mejor álbum de música urbana y el de mejor interpretación de música global con 'EoO', no dudó en criticar de forma severa al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés).
"Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, somos seres humanos y somos estadounidenses", mencionó Bad Bunny desde el escenario en referencia a ICE y las recientes redadas que han generado polémica.
Donald Trump boicotea el Super Bowl LX por Bad Bunny y Green Day: rechaza asistir al show de medio tiempo
WDeportes
Por decisión propia, el presidente Donald Trump ha anunciado que no asistirá al Super Bowl LX, el gran evento deportivo que este año se disputará en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. La razón oficial: la distancia. Sin embargo, el mandatario no dudó en expresar su rechazo abierto hacia los artistas confirmados para las presentaciones previas y de medio tiempo: Bad Bunny en el show de medio tiempo y Green Day en la ceremonia de apertura.
“Estoy en contra de ellos. Creo que es una elección terrible. Todo lo que hacen es sembrar odio”, declaró Trump en entrevista con The New York Post, dejando claro que la alineación musical pesó más en su decisión de lo que inicialmente quiso admitir.
Más allá de la logística aérea o de agenda presidencial, el episodio revela una vez más cómo la polarización política ha permeado en este show que debería unir a los estadounidenses: el fútbol americano y su fiesta máxima. Bad Bunny, ícono global del trap y la cultura latina, y Green Day, banda de punk rock con décadas de críticas abiertas al conservadurismo y al trumpismo, representan precisamente lo que una parte del país celebra y otra rechaza con vehemencia.
El Super Bowl no es ajeno a la controversia. Desde las protestas de Colin Kaepernick hasta las posturas políticas de varios intérpretes del medio tiempo como Katy Perry, Beyoncé, The Weeknd o Rihanna, el espectáculo ha servido de plataforma para mensajes sociales y políticos. Pero rara vez un presidente en funciones había convertido su ausencia en un pronunciamiento tan explícito contra los artistas elegidos por la NFL y Apple Music.
La pregunta que queda flotando es si esta declaración fortalece o debilita la imagen del evento. Para millones de aficionados, el Super Bowl sigue siendo ante todo fútbol, estrategia y emoción deportiva. Para otros, es un escaparate cultural donde convergen generaciones, identidades y posturas. Que el mandatario de la nación decida boicotearlo por desacuerdo con dos actos musicales envía un mensaje claro: incluso el entretenimiento masivo ya no escapa a la lógica de bandos.
Mientras tanto, en Santa Clara se prepara uno de los espectáculos más ambiciosos de los últimos años: un puertorriqueño que ha roto récords globales y una banda californiana que lleva 30 años cantando sus grandes éxitos.
Bad Bunny bajo el fuego legal: Una mujer demanda al «conejo malo» por 16 millones de dólares
Debate
El reconocido cantante puertorriqueño Bad Bunny se encuentra en el centro de una controversia legal tras ser demandado junto al sello discográfico, Rimas Entertainment LLC, por un monto de 16 millones de dólares. La demanda fue presentada por Tainaly Y. Serrano Rivera, quien alega que su voz fue utilizada sin autorización en las canciones "Solo de mí" y "EoO".
Según el portal puertorriqueño NotiCel, la reclamación judicial fue presentada el pasado 5 de enero. Tainaly Y. Serrano Rivera solicita a Bad Bunny una compensación económica por violaciones a la Ley de Derechos de Morales de Autor de Puerto Rico, así como por daños, enriquecimiento injusto y violaciones a la Ley del Derecho sobre la Propia Imagen y derecho a la intimidad.
Uso no autorizado de grabación de voz
La demanda detalla que el productor Roberto J. Rosado, conocido como "La Paciencia", solicitó a Tainaly Y. Serrano Rivera que grabara una frase específica: "mira puñeta, no me quiten el perreo". Esta grabación fue enviada mediante un mensaje de voz en la aplicación WhatsApp. Sin embargo, la demandante alega que no se le informó sobre el propósito del audio ni se le pidió autorización para su uso comercial.
Ese fragmento de voz fue utilizado por primera vez en 2018 en la canción “Solo de mí”, incluida en el álbum “X100pre”. Años más tarde, en 2025, volvió a aparecer en el tema “EoO”, parte del disco “Debí tirar más fotos”, nuevamente sin que la demandante otorgara autorización expresa.
En el documento legal se establece que “la voz de Tainaly Y. Serrano Rivera fue utilizada sin su consentimiento en ambas canciones, sin compensación, sin atribuirle su reconocimiento legal o derechos para las canciones, promociones, discos, conciertos y plataformas sociales y musicales, televisión y radio, entre otras cosas, violando así sus derechos, y los derechos morales de autor en su modalidad de derecho moral de atribución".
Millones de reproducciones en YouTube y Spotify
La reclamación enfatiza que “al momento de la solicitud, no se explicó el propósito del audio ni se informó que su identidad sería utilizada y explotada comercialmente”. Además de las grabaciones, la voz habría sido reproducida durante conciertos de la residencia de Bad Bunny en el Coliseo de Puerto Rico, así como en material promocional y mercancía oficial.
Como parte de la acción legal, Tainaly Y. Serrano Rivera solicita no solo una indemnización económica, sino también el cese inmediato del uso de la grabación. Para dimensionar el alcance del caso, la demanda destaca que “Solo de mí” acumula 389 millones de vistas en YouTube y más de 540 millones de reproducciones en Spotify, mientras que “EoO” supera los 757 millones de escuchas en esa misma plataforma.
INAH reprende a Bad Bunny tras tocar pieza en el Museo de Antropología; el músico retiró la mano, afirma
El Universal Online
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dice haber llamado la atención a Bad Bunny por tocar pieza en el Museo Nacional de Antropología (MNA).
“Cuando el artista colocó la mano sobre la estela, personal de custodia del museo reiteró que no se podían tocar las piezas, a lo cual el músico la retiró”, esa fue la respuesta del INAH a la controversia que lleva tres días circulando en redes sociales.
En la fotografía que subió el propio puertorriqueño a sus historias de Instagram, se puede ver que se trata de una estela sin protección de alguna vitrina.
El INAH declara que la visita se realizó el miércoles 17 de diciembre. Durante todo el recorrido se contó con presencia de custodia del MNA.
“Como es de conocimiento público, el contacto físico con bienes arqueológicos está prohibido”, añadió el Instituto.
El caso de Bad Bunny recordó a otro que igual ocurrió este año: el youtuber MrBeast filmó dentro de Calakmul, una zona que no está abierta al público.
En mayo pasado, la Secretaría de Cultura federal informó a EL UNIVERSAL que interpondrá una demanda contra el influencer estadounidense MrBeast, por falsear información en su video titulado “Sobreviví 100 horas en un templo antiguo”, en donde recorre las zonas arqueológicas de Chichén Itzá, Calakmul y Balamcanché.
En dicho material audiovisual se puede ver al creador de contenido ingresar a algunas zonas patrimoniales restringidas, subirse a un helicóptero desde una pirámide para trasladarse a otras zonas, pasar la noche en alguna zona arqueológica e ingresar un dron a la pirámide de Kukulkán, lo que causó gran polémica.
Bad Bunny cerró en México su tour “Debí tirar más fotos”. El cantante de “Baile inolvidable” compartió en su cuenta de Instagram que durante su estancia visitó la lucha libre y también la Casa Azul, donde vivió la artista Frida Kahlo.
Bad Bunny transformó a Ticketmaster tras presentaciones en México
msn
La histórica gira de Bad Bunny en México no sólo redefinió los alcances de un artista latino en vivo, también marcó un punto de inflexión en la operación tecnológica de Ticketmaster, pues reunió a más de 480 mil personas en ocho fechas consecutivas en el Estadio GNP Seguros de la CDMX.
La magnitud del fenómeno quedó reflejada desde la venta de boletos. De acuerdo con la boletera, más de 3.5 millones de usuarios ingresaron al sistema para buscar entradas, mientras que asistentes de 77 países viajaron a la capital mexicana para presenciar los conciertos.
Además, 45 por ciento del público provenía de otros estados y 4 por ciento de los compradores fueron internacionales.
Este contexto obligó a poner a prueba un proceso de modernización iniciado años atrás.
“Desde hace tres años iniciamos una transformación tecnológica profunda para que cada fan tenga una experiencia segura y sin fricciones”, afirmó Ana María Arroyo, directora general de Ticketmaster México.
Un sistema de boletaje digital más dinámico
Uno de los pilares de esta evolución es SafeTix, un sistema de boletos digitales con códigos dinámicos que se renuevan constantemente para evitar fraudes y reventas ilegales.
Desde su implementación en México a finales de 2023, más de 25 millones de boletos digitales han sido escaneados exitosamente. Actualmente, 75 por ciento de los boletos se venden online y de éstos el 100 por ciento son digitales.
La experiencia también se ha fortalecido con herramientas como Verified Fan, filas virtuales contra bots, vistas 360° de los recintos y canales de atención con respuestas en menos de una hora, además de coordinación directa con Profeco para resolver inconformidades.
¡Cierre con broche de oro! Bad Bunny se despide de CDMX con J Balvin y Natanael Cano como invitados
unotv
La noche de este domingo 21 de diciembre, Bad Bunny subió al escenario del Estadio GNP Seguros para poner a bailar y cantar a sus fans en su octava y última fecha en la CDMX. Con un inmueble completamente abarrotado, el puertorriqueño sorprendió a los asistentes al invitar a estrellas como J Balvin y Natanael Cano.
Natanael Cano fue el primero en subir al escenario
Como se rumoraba entre los fans, Natanael Cano sería invitado en la última fecha de Bad Bunny en la CDMX. Dicho y hecho, el exponente de los corridos tumbados subió a “La Casita” para interpretar “Soy el diablo”, la octava canción sorpresa en esta gira por México. La colaboración, de forma inmediata, se hizo viral en redes sociales, donde algunos internautas señalaron que muchos asistentes no se sabían la canción.
Aparición de J Balvin fue calificada como uno de los momentos más especiales de la gira
Luego de una supuesta ruptura en su amistad, la aparición de J Balvin junto a Bad Bunny fue calificado por los fans como uno de los momentos estelares no solo de los ocho conciertos en CDMX, sino también en la gira del “conejo malo”. Juntos, interpretaron “La canción”.
Posterior a la interpretación, J Balvin y Bad Bunny se pidieron disculpas de forma mutua, señalando que lo “pasado es pasado”. Este momento, para varios fans, fue un hecho histórico, pues ambos artistas terminaron enfrascándose en un fraternal abrazo.
¿Dónde continuará Bad Bunny su gira?
Tras abarrotar en ocho ocasiones el Estadio GNP Seguros, Bad Bunny pausará en este fin de año. Durante los primeros días de enero, “el conejo malo” se presentará en Chile, Perú y Colombia. Asimismo, en febrero dará shows en Argentina y Brasil.
De momento, Bad Bunny no tiene más fechas previstas en México, así que los fans del puertorriqueño deberán esperar su regreso.

