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México venció 3-2 a Brasil en el Azteca en un duelo de leyendas con doblete de Oribe Peralta y momentos de Ronaldinho y Kaká. Una noche de nostalgia y espectáculo
El Estadio Azteca se convirtió en el escenario de una noche especial, una de esas que no se repiten con facilidad. Bajo un ambiente cargado de nostalgia, historia y emoción, México y Brasil protagonizaron un duelo de leyendas que terminó con victoria tricolor por 3-2, en un partido que mezcló talento, recuerdos y momentos que hicieron vibrar a la afición desde el primer minuto.
La tribuna respondió como en las grandes ocasiones. La presencia de figuras como Ronaldinho, Kaká, Rafa Márquez, Cuauhtémoc Blanco y Oribe Peralta despertó la ilusión de miles de aficionados que volvieron a ver en la cancha a sus ídolos, en un encuentro donde el resultado pasó a segundo plano, pero que terminó entregando un espectáculo digno de una rivalidad histórica.
Un primer tiempo de nostalgia y goles
Desde el arranque, Brasil mostró su calidad con un mediocampo comandado por Kaká y Ronaldinho, quienes comenzaron a tomar el control del balón. Fue precisamente una combinación entre ambos la que abrió el marcador, cuando el ‘Dinho’ filtró un pase preciso para Adriano, quien definió con una vaselina ante Oswaldo Sánchez para el 0-1.
México no tardó en reaccionar. Con el paso de los minutos, Cuauhtémoc Blanco comenzó a tomar protagonismo, generando juego y levantando al público con cada toque. El empate llegó tras una jugada colectiva en la que Borgetti bajó el balón para que el Matador Hernández definiera con una elegante vaselina, devolviendo la igualdad al marcador.
Sin embargo, Brasil volvió a golpear con calidad. Kaká desbordó dentro del área y sacó un disparo cruzado, imposible para el arquero mexicano, en una jugada que recordó sus mejores años en Europa. Cuando parecía que la Canarinha se iría al descanso con ventaja, apareció el hombre de los momentos importantes: Oribe Peralta, quien conectó un certero cabezazo tras tiro de esquina para el 2-2 antes del medio tiempo.
Oribe Peralta define una noche especial
La segunda mitad arrancó con un ambiente peculiar, con el estadio envuelto en una ligera niebla provocada por la pirotecnia, lo que añadió un toque especial al espectáculo. México tomó la iniciativa, generando peligro con Ramón Morales, Sinha y Palencia, aunque se encontraron con buenas intervenciones del arquero Heurelho Gomes.
Brasil también tuvo sus oportunidades, incluyendo una gran jugada de Ronaldinho, que se fue entre aplausos tras dejar destellos de su magia, y un disparo de Paulo Sergio que fue contenido por Chuy Corona. El partido, además de competitivo, estuvo cargado de momentos emotivos, como la ovación a Rafa Márquez, símbolo del fútbol mexicano.
El momento decisivo llegó al minuto 62. En una jugada dentro del área, el balón quedó suelto tras un rebote y Oribe Peralta reaccionó más rápido que la defensa, empujando el esférico al fondo de la red para firmar su doblete y poner el 3-2 definitivo. Una anotación que volvió a conectar con el recuerdo de Londres 2012, donde también fue protagonista ante Brasil.
En la recta final, México tuvo oportunidades para ampliar la ventaja, incluyendo un intento del Bofo Bautista y un gol anulado a Zague por fuera de juego. Brasil, por su parte, intentó reaccionar, pero ya no encontró la claridad necesaria para empatar el encuentro.
El silbatazo final cerró una noche inolvidable en el Estadio Azteca, donde México venció 3-2 a Brasil en un duelo de leyendas que combinó espectáculo, historia y emoción. Más allá del resultado, el partido dejó claro que la magia de estos jugadores sigue viva, y que el fútbol, cuando se juega con memoria, también se celebra.