Gabriela García Guzmán
Con el propósito de fortalecer la lectura comunitaria entre jóvenes, el Fondo de Cultura Económica (FCE) entregó 57 paquetes de libros de la colección “25 para 25” a estudiantes de preparatorias de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) que participan en círculos y clubes de lectura.
Durante el acto protocolario estuvieron presentes Marilina Barona del Valle, gerente de Formación Lectora del FCE; la maestra Rosalinda Merino Calderón, encargada de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura de la BUAP, y Arturo Peña Guzmán, director de Educación Media Superior de la institución.
En su intervención, Marilina Barona del Valle explicó que la colección “25 para 25” fue diseñada como un esfuerzo conjunto entre el Fondo de Cultura Económica y el Gobierno de México, a partir de un diálogo entre la presidenta de la República y el director del FCE, Ignacio Trigo. Detalló que el objetivo central de esta iniciativa es tender puentes culturales en América Latina mediante una selección de autoras y autores del continente, pensada desde su origen para el público joven.
Subrayó que el FCE concibe la lectura y la cultura como derechos fundamentales, por lo que es indispensable generar las condiciones para que las personas puedan ejercerlos plenamente. En este sentido, destacó que la colección contempla una distribución aproximada de 2.3 millones de ejemplares que circularán en distintos países de América Latina, principalmente entre las juventudes.
En el caso de Puebla, señaló que se trabaja de manera activa en la promoción de la lectura en comunidad, a través de la entrega de colecciones completas de “25 para 25” a clubes de lectura que operan en el estado. Agregó que este esfuerzo se enmarca en el compromiso presidencial de impulsar una “República lectora”, con especial énfasis en el fortalecimiento de salas y clubes de lectura.
Finalmente, Barona del Valle resaltó que los clubes de lectura han tenido un crecimiento significativo, al reunir desde pequeños grupos hasta comunidades de decenas o incluso cientos de personas que, de manera voluntaria, se organizan para leer y compartir experiencias. “Leer en comunidad potencia la lectura, la vuelve un acto colectivo y transformador”, concluyó.