Mostrando artículos por etiqueta: REBELDÍA
ANÁLISIS FRÍO: CUANDO EL ENTRENADOR TAMBIÉN PIERDE DE LA ECUANIMIDAD, SERENIDAD Y REBELDÍA... A APRENDER A NO CAERSE
En Línea Deportiva
Pepe Hanan
Amigo lector...
Hace apenas una semana hablamos de tres palabras.
Ecuanimidad.
Serenidad.
Rebeldía.
Las pronunció Gerardo Espinoza después de derrotar a Santos.
Y nos parecieron perfectas para explicar lo que comenzaba a suceder con su Puebla.
Un equipo que había aprendido a recibir golpes.
A levantarse.
A responder.
Incluso a ganar partidos que se le complicaban.
Contra Pachuca estuvo 2-0 arriba, le empataron y terminó ganando 3-2.
Contra Santos estuvo dos veces abajo y terminó ganando 3-2.
Por eso titulamos:
APRENDER A GANAR.
Pues bien...
Una semana después apareció América.
Y nos recordó algo.
No siempre se puede vivir de levantarse.
Algún día...
hay que aprender a no caerse.
¿QUIÉN PERDIÓ?
América 2.
Puebla 0.
El resultado parecería completamente normal.
América tiene mayor presupuesto.
Mayor plantel.
Mayor profundidad.
Mayor jerarquía individual.
Jugó en casa.
Es líder.
Está invicto.
Y Puebla sigue siendo un equipo en construcción.
Entonces...
¿qué habría que reclamar?
Permítame.
Porque precisamente ahí comienza este APUNTE.
Yo no creo que ésta haya sido principalmente una derrota del Puebla.
Creo que esta vez...
perdió Gerardo Espinoza.
No porque haya planteado un desastre.
No porque Puebla haya sido ampliamente superado durante noventa minutos.
Mucho menos porque perder contra América represente un fracaso.
Perdió porque durante el partido aparecieron situaciones que correspondían directamente al terreno del entrenador.
Y en ese terreno...
Guillermo Almada terminó ganándole.
EL AMÉRICA QUE NO ERA EL AMÉRICA
Mire usted...
América tenía otro compromiso en la cabeza.
La Leagues Cup.
Y Guillermo Almada decidió presentar un equipo profundamente modificado.
Jóvenes.
Suplentes.
Futbolistas buscando minutos.
Nueve mexicanos en el once inicial.
No estaban de inicio todas las figuras que normalmente hacen del América un rival todavía más complicado.
Puebla tenía entonces una oportunidad.
No necesariamente la obligación de ganar.
No nos confundamos.
Pero sí una oportunidad extraordinaria para competirle antes de que apareciera...
el otro América.
Y ahí estuvo el primer problema.
Puebla no aprovechó esa ventana.
VEINTE MINUTOS QUE YA NO SON CASUALIDAD
América salió.
Puebla dudó.
América presionó.
Puebla comenzó a equivocarse.
Y volvió a aparecer algo que ya habíamos visto.
Nerviosismo.
Lo verdaderamente preocupante es que ya no lo decimos nosotros.
Lo reconoció el propio Gerardo Espinoza.
Le sucedió contra Chivas.
Contra Cruz Azul.
Y ahora...
contra América.
Los primeros quince o veinte minutos frente a este tipo de rivales le están costando demasiado al Puebla.
Perfecto.
Ya tenemos el diagnóstico.
Ahora viene la pregunta incómoda.
¿Quién tiene que corregirlo?
Porque un mal inicio puede ser accidente.
Dos...
empiezan a preocupar.
Tres...
ya empiezan a convertirse en responsabilidad.
Y los problemas repetitivos de un equipo terminan inevitablemente llegando al escritorio del entrenador.
EL PRECIO DE REGALAR MINUTOS
Minuto 23.
Tiro libre.
Rebote.
Ícaro Da Conceição.
Derechazo.
1-0.
Un muchacho de 19 años.
Primer gol en Primera División.
Y América estaba arriba.
No porque hubiera destrozado al Puebla.
Simplemente había entendido mejor el inicio del partido.
Y eso basta.
Porque contra los equipos de mayor jerarquía existe una regla elemental:
no puedes regalarles tiempo.
Mucho menos veinte minutos.
Después puedes mejorar.
Puedes competir.
Puedes reaccionar.
Pero el marcador...
ya empezó a cobrarte intereses.
¿Y LAS TRES PALABRAS?
Aquí regresamos a Santos.
Ecuanimidad.
Serenidad.
Rebeldía.
Contra América apareció claramente una de ellas.
La rebeldía.
Puebla reaccionó.
Especialmente durante el segundo tiempo.
Adelantó líneas.
Se atrevió.
Comenzó a jugar más cerca del área americanista.
Generó peligro.
Incluso encontró el que parecía ser el empate.
Gol.
1-1.
Pero apareció la bandera.
Fuera de lugar.
Anulado.
Puebla seguía vivo.
La rebeldía estaba ahí.
El problema es que la ecuanimidad y la serenidad...
habían llegado tarde.
Porque la rebeldía sirve para levantarte.
Pero la serenidad sirve para evitar...
que tengas que levantarte tantas veces.
ESPINOZA CORRIGIÓ
También hay que decirlo.
Porque aquí no se trata de pegar por pegar.
Gerardo Espinoza consiguió modificar el partido.
El Puebla del segundo tiempo fue mejor que el del primero.
Encontró espacios.
Ganó profundidad.
Comenzó a incomodar.
Dejó de parecer un equipo esperando lo que hiciera América...
y comenzó a obligar al América a preguntarse qué debía hacer con Puebla.
Eso es mérito del entrenador.
Y entonces llegamos al momento que, para mí, define el partido.
ALMADA MIRÓ SU BANCA
Guillermo Almada entendió lo que estaba sucediendo.
Puebla había crecido.
Su América alternativo empezaba a perder control.
Entonces intervino.
Miró la banca.
Y comenzaron a aparecer los nombres.
Raphael Veiga.
Isaías Violante.
Brian Rodríguez.
Después Israel Reyes.
Érick Sánchez.
Es decir...
Puebla consiguió algo.
Obligó al América a llamar a los mayores.
Y eso, para un equipo como el Puebla, no es poca cosa.
Pero había un problema.
Cuando llegaron los mayores...
El partido volvió a cambiar.
EL ENTRENADOR CORRIGIÓ AL ENTRENADOR
Ésta es, para mí, la escena fundamental.
Espinoza corrigió a Puebla.
Puebla mejoró.
Almada observó esa mejoría...
y corrigió al América.
Eso es un duelo de entrenadores.
Y esta vez...
lo ganó Almada.
Brian Rodríguez entró.
Avisó con una pelota al poste.
Y minutos después...
volvió.
Recibió.
Definió.
2-0.
Se acabó.
¿Tenía Almada mejores futbolistas en la banca?
Por supuesto.
Sería absurdo comparar los recursos.
Pero una cosa es tener las piezas...
y otra saber cuándo moverlas.
Almada las utilizó precisamente cuando Puebla vivía su mejor momento.
Y una de ellas terminó resolviendo.
AHÍ ESTUVO LA DIFERENCIA
No estoy diciendo que Espinoza haya dirigido mal todo el encuentro.
Sería injusto.
Consiguió que Puebla reaccionara.
Consiguió competir.
Consiguió incomodar.
Incluso estuvo cerca del empate.
Pero mientras Espinoza necesitó corregir un problema que su propio equipo había generado...
Almada utilizó sus cambios para corregir el crecimiento del rival.
Uno reaccionó al problema.
El otro...
reaccionó a la reacción.
Y ahí estuvo la diferencia.
HAY ALGO QUE SÍ LE RECONOZCO
Gerardo Espinoza no se escondió.
No culpó al árbitro.
No culpó al presupuesto.
No culpó a sus jugadores.
No se refugió en la diferencia de planteles.
Asumió.
Reconoció el problema de los primeros minutos.
Y aceptó su responsabilidad.
Eso habla bien de él.
Pero asumir una responsabilidad solamente tiene verdadero valor cuando después...
la corriges.
Porque ahora ya sabemos cuál es uno de los problemas del Puebla.
Y también lo sabe Gerardo.
EL PROBLEMA YA TIENE NOMBRE
Chivas.
Cruz Azul.
América.
Tres rivales importantes.
Un mismo síntoma.
Nerviosismo al inicio.
Entonces la próxima vez ya no podremos decir:
“Puebla comenzó mal.”
Tendremos que preguntar:
¿Por qué Puebla sigue comenzando mal?
Y ésa es una pregunta para el entrenador.
Porque parte de su trabajo consiste precisamente en preparar al equipo para el escenario que va a enfrentar.
Más todavía cuando sabes que tu plantilla tiene menos recursos que la del rival.
El equipo pequeño no puede regalar veinte minutos al grande.
El grande quizá sobreviva a sus errores.
El pequeño...
normalmente los paga.
NO FUE UNA MALA DERROTA
Y aquí pongamos las cosas en su lugar.
Puebla no fue humillado.
No fue exhibido.
No regresó a aquellas noches lamentables de Estados Unidos.
Compitió.
Tuvo momentos.
Hizo sufrir al América.
Obligó a Almada a modificar.
Estuvo cerca del empate.
Y perdió contra un equipo con recursos futbolísticos que Puebla simplemente no tiene.
Por eso no veo razones para incendiar nada.
Puebla llegó con diez puntos de quince.
Venía de dos victorias consecutivas.
Y sigue mostrando señales de que existe algo sobre lo cual construir.
Pero precisamente porque estamos observando un proceso...
también tenemos que señalar cuando el proceso tropieza.
APRENDER A NO CAERSE
Hace una semana dijimos que Puebla estaba empezando a aprender a ganar.
Hoy descubrimos que todavía necesita aprender otra cosa.
A no ponerse siempre en la necesidad de remontar.
Contra Pachuca pudo sobrevivir.
Contra Santos pudo levantarse dos veces.
Contra América...
ya no alcanzó.
Eso también forma parte del aprendizaje.
Un equipo puede aprender a levantarse.
Puede aprender a resistir.
Puede aprender a ganar.
Pero para seguir creciendo...
también tiene que aprender a no meterse innecesariamente en problemas.
Puebla todavía no llega ahí.
LA DERROTA DE ESPINOZA
Entonces regreso a la pregunta inicial.
¿Perdió Puebla?
Sí.
¿Perdieron los jugadores?
También.
Ellos estaban dentro de la cancha.
Pero esta derrota, amigo lector...
se la cargaría un poco más a Gerardo Espinoza.
Porque el problema inicial ya había aparecido.
Porque él mismo lo reconoce.
Porque Puebla desperdició veinte minutos frente a un América alternativo.
Y porque cuando consiguió corregir y meter a su equipo nuevamente en el partido...
el entrenador contrario volvió a mover las piezas.
En ese intercambio de decisiones...
Almada terminó ganando.
Eso también es fútbol.
Y eso también es dirección técnica.
LA SIGUIENTE PRUEBA
No me preocupa que Puebla haya perdido contra América.
Me preocuparía mucho más...
que no aprendiera por qué perdió.
La Leagues Cup enseñó a este equipo a recibir golpes.
Pachuca le enseñó a sobrevivirlos.
Santos le enseñó a devolverlos.
Y América acaba de enseñarle algo diferente:
hay rivales contra los cuales no alcanza con reaccionar.
Hay que estar preparado...
desde el primer minuto.
Ecuanimidad.
Serenidad.
Rebeldía.
Las tres siguen siendo necesarias.
Pero quizá después de América tengamos que agregar una cuarta.
Concentración.
Porque la rebeldía puede rescatarte.
La serenidad puede ordenarte.
La ecuanimidad puede mantenerte dentro del partido.
Pero ante los grandes...
si despiertas veinte minutos tarde...
quizá cuando quieras levantarte...
el partido ya se fue.
Gerardo Espinoza ya identificó el problema.
Ahora viene lo verdaderamente importante.
Corregirlo.
Porque una vez puede ser accidente.
Dos pueden ser advertencia.
Pero tres...
ya son responsabilidad.
Mientras tanto, nosotros...
VEREMOS Y DIREMOS.
Hasta la próxima.
Sígueme en mis redes sociales:
X: @pepehanan
Instagram: @pepehanan
Threads: @pepehanan
Facebook: pepehanan
TikTok: @pepehanan1
YouTube: enlineadeportiva
