Martes, 24 Febrero 2026 08:27

El devenir-animal como operador ontológico: desubjetivación, multiplicidad y política intensiva

Escrito por Melchisedech D. Angulo Torres/ Politólogo

​El pensamiento contemporáneo enfrenta un desafío radical ante las estructuras de identidad rígidas que dominan la vida social. En el emblemático capítulo 10 de Mil mesetas (1980), Gilles Deleuze y Félix Guattari introducen el concepto de "devenir-animal" no como una metáfora zoológica o un recurso literario, sino como una operación ontológica de resistencia. Esta propuesta busca erosionar los pilares de la filosofía tradicional —la identidad y la jerarquía— para proponer un modelo de pensamiento rizomático. Lejos de ser una imitación de la fauna, el devenir es un proceso de desterritorialización donde el ser humano abandona su organización "molar" para entrar en una zona de intensidades compartidas con lo no humano.

​Para comprender esta ruptura, es fundamental distinguir lo que el devenir-animal no es. Los autores son tajantes: no se trata de imitar el comportamiento de un perro ni de utilizar al animal como un símbolo de instintos primarios. El psicoanálisis y la psicología humanista suelen reducir estas experiencias a regresiones infantiles o fantasías de deseo, pero para Deleuze y Guattari, el devenir ocurre en el plano de consistencia. En este espacio, denominado también Cuerpo sin Órganos (CsO), no existen formas fijas, sino relaciones de velocidad, reposo y afectos puros que permiten la captura de códigos entre series de vida heterogéneas.

​Un punto neurálgico de esta teoría es que el devenir-animal nunca es una cuestión individual, sino de multiplicidad. No se deviene un animal doméstico o una unidad biológica, sino que se deviene "manada", "enjambre". El animal que interesa a la filosofía es el animal molecular, aquel que se define por sus bordes y su capacidad de contagio. En este sentido, la lógica del devenir no opera por filiación o herencia genética, sino por alianza y simbiosis, de forma similar a como un virus se propaga. Es una unidad de movimiento que desestabiliza al sujeto y lo obliga a expandirse hacia lo colectivo.

​En el corazón de esta manada aparece la figura del Anómalo, un concepto que suele confundirse erróneamente con lo anormal. Mientras que lo anormal se mide frente a una norma establecida, el Anómalo representa el borde o el punto de variación de una multiplicidad. Es el fenómeno de frontera que permite la comunicación entre mundos distintos. El devenir-animal se realiza en relación con este límite, funcionando como un vector que arrastra al individuo fuera de su centro egocéntrico. Es, en última instancia, un proceso de desubjetivación donde el "Yo" se disuelve para dar paso a una experiencia impersonal del mundo.

​Este tránsito hacia lo animal es solo una fase en un continuum más profundo que apunta hacia el devenir-imperceptible. Al deshacer la forma masculina, femenina o humana, el pensamiento busca alcanzar un estado de vibración pura, convirtiéndose en "todo el mundo" al dejar de ser "alguien" con una identidad fija. La literatura de autores como Franz Kafka sirve como el laboratorio perfecto para estos experimentos: sus personajes no simbolizan animales, sino que sus deseos y lenguajes se desterritorializan hasta volverse intensidades no significantes que escapan a las estructuras burocráticas y familiares.

@_Melchisedech

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