Puebla, 2 de octubre. – La tradicional marcha conmemorativa de la masacre de Tlatelolco fue desviada este año por estudiantes de la BUAP hacia un discurso centrado en el conflicto de Medio Oriente, generando cuestionamientos sobre la pertinencia de mezclar reclamos históricos nacionales con controversias geopolíticas internacionales.
Cientos de jóvenes universitarios partieron a las 13:30 horas desde la Torre de Rectoría, pero en lugar de mantener el enfoque en las víctimas mexicanas de 1968, la manifestación incorporó pancartas contra Israel y consignas sobre Gaza que desplazaron el mensaje original de memoria histórica. La movilización congregó a estudiantes de diversas facultades, incluyendo Computación, Ciencias Sociales, Economía, Psicología y Derecho.
El contingente realizó paradas estratégicas en la Preparatoria Enrique Cabrera y posteriormente en la Fiscalía General del Estado, donde los manifestantes equipararon la represión estudiantil de hace 56 años con situaciones del conflicto palestino-israelí. Esta comparación ha generado debate sobre si resulta apropiado instrumentalizar una fecha tan significativa para la historia mexicana con agendas políticas internacionales.
Durante el mitin realizado en el Zócalo de Puebla, voceros estudiantiles justificaron la fusión de ambas causas argumentando una supuesta conexión entre la violencia estatal histórica en México y los acontecimientos actuales en Medio Oriente. Sin embargo, familiares de víctimas del 68 han expresado en otras ocasiones su preocupación cuando la conmemoración se diluye en múltiples causas ajenas al contexto nacional.
La marcha, que culminó en la zona de Carolino, fue convocada por asambleas universitarias junto con colectivos estudiantiles independientes y el Bloque Revolucionario Estudiantil Popular. El evento evidenció una tendencia creciente entre sectores juveniles de vincular movimientos sociales mexicanos con conflictos internacionales, estrategia que algunos analistas consideran distrae de las problemáticas locales urgentes.
Esta jornada pone de manifiesto el dilema que enfrentan las nuevas generaciones entre honrar la memoria histórica nacional y expresar solidaridad global, aunque críticos advierten que tal hibridación puede terminar por vaciar de significado específico fechas emblemáticas para la democracia mexicana como el 2 de octubre.
@_Melchisedech
