Melchisedech D. Angulo Torres/ Politólogo
En una flagrante violación de todos los tratados internacionales y bajo el amparo de la oscuridad, el imperialismo estadounidense consumó el acto de agresión más cobarde del siglo XXI contra el pueblo venezolano.
La denominada "Operación Southern Spear" no es más que una invasión criminal disfrazada de "justicia", donde fuerzas de ocupación extranjeras bombardearon infraestructura estratégica y centros civiles en Caracas y el interior del país.
Este ataque directo contra el corazón de la Patria venezolana busca quebrar la voluntad de un pueblo libre que decidió, desde hace décadas, no arrodillarse ante los mandatos de Washington ni entregar sus recursos naturales a las transnacionales del norte.
La detención ilegal y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y la primera combatiente Cilia Flores representan un precedente nefasto para el derecho internacional. Al estilo de los peores episodios de la Doctrina Monroe, la administración de Donald Trump pasó por encima de la Carta de las Naciones Unidas, utilizando una interpretación retorcida de sus leyes internas para ejecutar un acto de piratería moderna.
Este secuestro no es contra una persona, sino contra la investidura presidencial y la autodeterminación de millones de venezolanos que eligieron democráticamente su destino, pretendiendo instaurar por la fuerza un protectorado colonial en suelo bolivariano.
Desde Miraflores, el Gobierno Bolivariano, ahora liderado por la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez, denuncia ante el mundo que Venezuela se encuentra en estado de emergencia y bajo una invasión ilegal que busca sembrar el caos. Las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB) se mantienen en máxima alerta y desplegadas en unión cívico-militar, con la orden clara de resistir cualquier intento de avance de las botas extranjeras.
La respuesta del pueblo no se hace esperar: desde cada rincón del país, las milicias populares y las comunidades organizadas salen a las calles para defender la paz y la dignidad nacional frente a esta agresión imperialista sin precedentes.
En el ámbito internacional, la indignación es total. Voces dignas como las de México, Cuba, Rusia y China alzan su voz para condenar este atropello que retrotrae a la región a las épocas más oscuras de las dictaduras impuestas por el Pentágono.
La comunidad internacional observa con alarma cómo Estados Unidos ignora al Consejo de Seguridad de la ONU para imponer su "ley de la selva". Esta operación no solo busca destruir a Venezuela, sino enviar un mensaje de terror a cualquier nación que se atreva a mantener una política exterior independiente y soberana, convirtiéndose en una amenaza global para la estabilidad y la paz de todos los Estados.
A pesar de los bombardeos a la infraestructura de comunicaciones y los cortes de energía provocados por el ataque, la resistencia venezolana se mantiene firme y comunicada. Se activaron todos los protocolos de defensa interna para garantizar que el vacío de poder que Washington pretende crear no se materialice. La "Southern Spear" subestima la conciencia de un pueblo que conoce su historia y que no permitirá que su suelo sea repartido como botín de guerra.
La solidaridad de los pueblos del mundo se moviliza hoy en apoyo a la Revolución Bolivariana, exigiendo el cese inmediato de las hostilidades y la aparición con vida de los líderes secuestrados.
@_Melchisedech
