¿Qué tan corrupto es el juez que liberó a Gabriel “N” (a) “El Tato”, quien el 18 de noviembre del 2025 ordenó incendiar el bar Lacoss en donde murieron 7 personas por asfixia y quemaduras en diversas partes del cuerpo?.
¿Qué tenemos que soportar y tolerar los ciudadanos de esos jueces heredados por gobiernos anteriores, que liberan a un multihomicida sin alguna explicación?.
¿Por qué la justicia federal no boleto a el nombre del corrupto juez que permitió la libertad del mencionado delincuente?.
¿Cuánto dinero recibió el juez para haber tomado esa decisión?.
¿Será castigado el corrupto juez?.
Todas esas interrogantes deben ser respondidas por el Poder Judicial Federal, cuyos integrantes forman parte del crimen organizado.
No se entiende de otra manera: los jueces encubren a sus pares porque tienen negocios en común y no les importa el daño que hacen a la sociedad.
A pesar de la purga que se ha implementado en el Poder Judicial, aún quedan rémoras de lo que es un sistema de justicia carcomido por la corrupción y vendido al crimen organizado.
No hay otra explicación: el favor costó varios millones de pesos provenientes de recursos ilícitos.
¿Aún así los jueces quieren verse como hombres honestos probos?.
Ojalá algún día el brazo de la justicia los alcance.
