El gobierno de Alejandro Armenta ha iniciado la instauración del Nuevo Orden que desarrollará la convivencia ordenada, segura, pacífica y equilibrada, como lo describen Bobbio y Pasquino.
Basado en la Ciencia Política, el mismo gobierno de Armenta impulsa cambios de profundidad que han herido de muerte los intereses de quienes por años hicieron del servicio público un modelo de negocios.
El antídoto ha sido mortal para los grupos que se niegan a dejar el botín político. Con obras comunitarias, el mandatario poblano acerca la justicia social a quienes por años la exigieron. Muchas generaciones solo vieron el vergonzoso saqueo que llevó a México a ser un país ejemplo de la corrupción.
Puebla tendrá por primera vez desarrollo y crecimiento organizado para armonizar la participación de las comunidades.
Por cierto: todos los poderes del Estado han sufrido cambios sincronizados con lo hecho por el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Y el Poder Judicial no es la excepción. Aquí es donde ha llegado el fin de los gobiernos de impunidad que encabezó el Prian.
Para aquellos que insisten en corromper la administración pública, habrá carpetas de investigación y la aplicación de la ley.
La justicia será observada con lupa por el gobierno Armentista, que ha dado grandes pasos al iniciar el cambio de los gobiernos del Prian proclives a pervertir la procuración y administración de justicia.
Pronto habrá un relevo generacional de profundidad que acabará con las mafias incrustadas en el poder.
