La cancelación de las 100 plazas que Claudia Rivera había regalado sin mérito alguno a sus ex colaboradores, es un acto que pedían los poblanos para sentir esa calma que solo da la justicia.
Los abusos fueron varios hasta que el gobierno del panista Eduardo Rivera los descubrió y desde el primer día de sus funciones hizo lo posible e imposible para cancelar lo que huele a corruptelas a todas luces.
Claudia Rivera no se atrevió a escribir un solo tuit en apoyo de sus ex colaboradores y mucho menos a defender los abusos que impuso hasta el último día de su gobierno. Su peón, Leobardo Rodríguez, amenazó que antes el cese de sus aliados deberá pasar por el Cabildo.
Depredadora de los recursos públicos, Claudia creyó que el Ayuntamiento era su empresa. La saqueó y la sangró hasta que la echaron por la puerta trasera.
Bien por el gobierno municipal por frenar tanto robo, saqueo, hambre del dinero público.
