Proponer abogados para los cargos de representación popular es una verdadera locura por parte del abogado y pseudo periodista Manuel Carmona, quien parece que quiere ser el iniciador para que sus homólogos detenten absolutamente el poder legislativo.
Es como si le exigiéramos al mencionado que no utilice un instrumento de Comunicación para expresarse, pues eso en derecho solo debería ser utilizado por los Comunicadores y Periodistas con licenciatura y no por alguien que carezca de elementos básicos o especializados para comunicar.
Hay verdaderos delincuentes que han denigrado la prestigiada profesión de Abogado y por ello me atrevo a opinar. No hay uno solo que no te pida para copias o gastos si te lleva un asunto. De ese tamaño es su hambre, su necesidad. Muy pocos, si acaso un puñado, se salvan de ese axioma.
Manuel puede tener buenas intenciones pero quererle entregar el poder absoluto a los abogados es más que risorio porque no cumple con una de las premisas fundamentales de la democracia: sumar a todos.
Que recuerde que la democracia formal es el gobierno del pueblo, la mayoría,
¿Ya leyó a los padres de la democracia moderna que son John Locke y Rousseau?. Se ve que no por su limitada propuesta.
Por cierto, en la Ciencia Política se denomina Poliarquía la inclusión de todos y todas.
Con razón este señor Carmona se entendió muy bien con el enfermo mental Miguel Barbosa Huerta, quien gobernaba por ocurrencias y chismes que le llevaban sus colaboradoras cercanas y la hoy viuda quien es la heredera de tanta maldad de ese periodo de gobierno en donde Manuel fue Director del Registro Civil.