Jueves, 16 Julio 2026 10:09

Gobierno de Sheinbaum, abierto a extraditar a Rocha Moya a EU bajo una condición: Rocha Moya

Escrito por Redacción

Debate

La posible extradición de Rubén Rocha Moya a Estados Unidos volvió al centro del debate luego de que el Gobierno de Claudia Sheinbaum fijara su postura a través del embajador de México en Washington, Roberto Lazzeri. El diplomático dejó claro que la administración federal está abierta a entregar al gobernador con licencia de Sinaloa a la justicia estadounidense, pero solo si las autoridades de ese país presentan pruebas suficientes que cumplan con los requisitos de la legislación mexicana.

La diplomacia entre México y Estados Unidos ha entrado en una fase de definiciones críticas que podrían alterar el panorama político del noroeste mexicano. Este miércoles 15 de julio de 2026, el embajador de México en Washington, Roberto Lazzeri, fijó la postura oficial de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respecto a uno de los expedientes más espinosos de la relación bilateral: la posible entrega de altos mandos del gobierno de Sinaloa a la justicia estadounidense.

En un pronunciamiento que busca equilibrar la cooperación internacional con la soberanía jurídica nacional, Lazzeri dejó claro que la puerta a la extradición del gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios no está cerrada, pero requiere de un sustento documental que, hasta el momento, parece estar en una fase de espera burocrática y técnica.


El primer pronunciamiento de Roberto Lazzeri

Desde su llegada a la capital estadounidense en junio de 2026, Roberto Lazzeri ha asumido la delicada tarea de ser el puente entre el gobierno de Sheinbaum y la administración del presidente Donald Trump.

En su primera entrevista con un medio de ese país, concedida al sitio especializado Político, el diplomático mexicano abordó con precisión el tema de las solicitudes de extradición que han marcado la agenda de seguridad desde el pasado mes de abril.

La llegada de Lazzeri a Washington se produjo en un contexto de alta tensión, heredado por las acusaciones de narcotráfico que pesan sobre una decena de funcionarios del estado de Sinaloa. Ante las preguntas de la prensa internacional, el embajador no solo reafirmó el compromiso de México con la ley, sino que detalló el estado actual de los requerimientos judiciales que el Departamento de Justicia de EE. UU. hizo públicos ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

La entrevista marca un punto de inflexión, ya que es la primera vez que un funcionario de este nivel confirma que México está solicitando activamente información adicional para procesar estos casos bajo los estándares del derecho mexicano. Lazzeri sostiene que la relación bilateral es un "trabajo constante", donde siempre surgen buenos y malos momentos que deben resolverse a través del diálogo permanente.

El requisito inamovible de la justicia mexicana

Uno de los pilares del discurso de Lazzeri fue la exigencia de una carga probatoria robusta.

El embajador fue enfático al señalar que México no ejecutará extradiciones basadas únicamente en señalamientos políticos o declaraciones sin sustento fáctico verificable.

“Estamos solicitando información adicional sobre estas 10 solicitudes. Y tan pronto como la tengamos —y en la medida que se cumpla con la carga de prueba necesaria para que nosotros ejecutemos la extradición— entonces, por supuesto que lo haríamos”, aseguró Lazzeri.

Esta postura no es aislada, sino que refleja un consenso dentro del aparato de justicia mexicano.

Apenas días antes del pronunciamiento de Lazzeri, David Boone, fiscal especializado de Control Regional de la Fiscalía General de la República (FGR), manifestó una preocupación similar.

Boone aclaró que las autoridades mexicanas aún no tenían en su poder las pruebas relativas a las solicitudes contra Rocha Moya y los otros nueve funcionarios, por lo que no estaban en condiciones de evaluar si cumplían con el parámetro probatorio mínimo que exige la legislación nacional.

Esta sincronía entre la Embajada y la FGR subraya que México mantiene una defensa técnica de sus procesos judiciales frente a la presión externa.

El expediente de los diez: funcionarios sinaloenses en la mira de Nueva York

La génesis de esta crisis diplomática se remonta al 28 de abril de 2026, cuando el Gobierno de Estados Unidos solicitó formalmente la detención provisional con fines de extradición de Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios sinaloenses.

Un día después de esta petición, el Departamento de Justicia estadounidense hizo públicas las acusaciones por narcotráfico ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, lo que desató una tormenta política en ambos países.

Aunque Lazzeri evitó abundar en los detalles específicos de cada expediente durante su charla con Político, el trasfondo de las acusaciones es conocido por su gravedad.

Entre los diez señalados ya existe un precedente de entrega: Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, quien se entregó voluntariamente a las autoridades estadounidenses en mayo de 2026, en la frontera con Arizona.

Lazzeri defendió ante Político que ninguna instancia está mejor posicionada que las fuerzas mexicanas —incluyendo la Secretaría de Marina (Semar), el Ejército y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC)— para ejecutar operaciones dentro del territorio nacional, reafirmando la soberanía operativa de México en materia antinarcóticos.

Un intercambio de 200 extradiciones
Para dotar de contexto a la postura mexicana, el embajador Lazzeri recordó que la extradición es un proceso continuo de reciprocidad judicial.

Durante su intervención reveló que México tiene actualmente más de 200 solicitudes de extradición que están siendo revisadas por las autoridades de Estados Unidos.

En muchas de estas solicitudes mexicanas han sido las propias autoridades estadounidenses quienes han pedido evidencia adicional, siguiendo una lógica similar a la que ahora aplica la administración de Sheinbaum para el caso de los funcionarios de Sinaloa.

“Este es un proceso continuo que se desarrolla diariamente”, explicó Lazzeri, sugiriendo que el caso de Rocha Moya no debe verse como una excepción política, sino como parte de un engranaje burocrático estandarizado.

Este argumento sirve para situar el conflicto en el terreno de los procedimientos técnicos habituales de la relación bilateral.

Tensiones con la DEA

El pronunciamiento del embajador se produjo en una semana marcada por los señalamientos del titular de la DEA, Terry Cole, quien advirtió sobre una presunta liga entre los cárteles del narcotráfico y el Gobierno de México.

Cole calificó las acusaciones contra Rocha Moya y el resto de los implicados como apenas el "comienzo" de una investigación mayor.

Esta retórica de la DEA generó una respuesta firme del Gabinete de Seguridad mexicano, que recientemente desmintió tales nexos.

Mientras que para Cole existe una "mortífera conexión" entre el narcotráfico y el gobierno, Lazzeri optó por una vía diplomática institucional, centrada en la necesidad de pruebas legales sólidas para proceder con las extradiciones.

La tensión entre la visión de la agencia antinarcóticos y la diplomacia mexicana define hoy la frontera de la cooperación en seguridad, un tema que Lazzeri considera un trabajo que requiere diálogo permanente pese a las diferencias.

Migración y T-MEC: el complejo rompecabezas de la relación bilateral

Más allá del narcotráfico, Lazzeri reveló que existen otros temas de alta fricción que no han sido tratados directamente entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump.

Uno de los más sensibles es el de las denuncias presentadas por la FGR ante el Departamento de Justicia por la muerte de migrantes mexicanos bajo custodia del ICE en Estados Unidos.

Lazzeri confirmó que, aunque Sheinbaum y Trump mantienen una comunicación constante —destacando que el mandatario estadounidense ha expresado reconocimiento público hacia la presidenta mexicana—, el tema de los fallecidos bajo custodia del ICE no ha sido abordado en sus conversaciones directas.

No obstante, las denuncias fueron presentadas formalmente por las autoridades mexicanas.

Este balance entre la cooperación estratégica, las negociaciones relacionadas con el T-MEC y las denuncias por derechos humanos configura una relación bilateral que Lazzeri describe como inacabada y en constante evolución.

El embajador sostiene que, a pesar de las incertidumbres políticas y las tensiones, ambos países logran mantener el diálogo debido a su condición de vecinos y socios estratégicos.

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