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Colima vive otro capítulo de horror este 1 de febrero. La madrugada del sábado 31 de enero, dos mujeres inocentes fueron acribilladas en su propio hogar, un crimen que tocó a la familia del secretario de Educación Pública, Mario Delgado.
Y luego se reportó una respuesta inmediata que abatió a tres presuntos responsables, pero el contraste duele profundo: mientras caen ejecutores, la impunidad parece eterna en un estado donde la violencia no distingue nombres ni cargos, generando oleada de empatía y rabia en redes que ya acumula millones de interacciones.
El ataque directo que congeló la madrugada
Alrededor de las 04:30 horas, hombres armados irrumpieron en un domicilio de calle Río Salado, colonia Placetas Estadio, en el centro de Colima capital. Las víctimas, María Eugenia Delgado Guízar (72 años) y su hija Sheila María Eugenia Amezcua Delgado (49 años), recibieron múltiples impactos de bala sin oportunidad de defensa. Dedicadas a la venta de alimentos, vivían en una zona con reportes previos de intrusos y problemas de seguridad, según testimonios familiares. La Fiscalía activó protocolo de feminicidio, recolectando casquillos y evidencias en una escena que grita crueldad innecesaria.
El operativo que neutralizó a los presuntos responsables
Gracias a videos de seguridad y el C5i, autoridades rastrearon un Chevrolet Groove azul claro usado en la huida. Esa misma tarde, en colonia Punta Diamante de Villa de Álvarez, elementos estatales y federales ubicaron a los sospechosos. Al arribar, recibieron agresión armada; respondieron y abatieron a tres hombres en el sitio. Un agente de la Fiscalía resultó herido pero estable. Dentro del domicilio decomisaron armas largas, un marro, ropa coincidente con el ataque y otros indicios irrefutables. La coordinación rápida evitó más víctimas, pero deja el sabor amargo de una guerra que cobra vidas de ambos lados.
El duelo familiar
El diputado federal Felipe Delgado, hermano de Mario Delgado, confirmó en redes que una víctima era su tía, destacando su vida humilde y los problemas previos con invasores en una propiedad cercana conocida como "picadero". Aunque el secretario de Educación aún no se pronuncia públicamente —en gira oficial—, el silencio emocional se siente en cada condolencia. Imágenes de velación con misa programada este domingo en Funeraria Magaña viralizan como recordatorio de que detrás de apellidos poderosos hay madres, hijas y abuelas vulnerables ante la delincuencia desatada.

