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Santiago Peña ya no ocupa la presidencia de Paraguay, pero sigue rodeado de sus antiguos escoltas. La diferencia es que ahora lo custodian mientras cumple una medida de privación de libertad dictada por la justicia.
Nada más ser destituido este viernes por el Senado por "mal desempeño de sus funciones", a raíz de su presunta implicación en el escándalo de Ueno Bank, la entidad financiera intervenida esta semana por el Banco Central del Paraguay, el político quedó bajo arresto domiciliario a petición de la fiscalía.
Sin embargo, al filo de la medianoche, miembros de su antigua escolta sacaron a Peña de su casa, en el barrio Santísima Trinidad de Asunción, y lo trasladaron hasta la sede del Regimiento de Escolta Presidencial (REP), ubicado cerca de la casa presidencial Mburuvichá Róga, que ocupó hasta hacía unos días.
¿La razón del cambio? Motivos de seguridad. Según informaron los medios locales, nada más conocerse la noticia de que el exgobernante permanecería privado de libertad en su residencia, decenas de ciudadanos se congregaron en los alrededores de la vivienda para protestar contra la medida y exigir que fuera enviado a una prisión.
El traslado del exmandatario estuvo marcado por momentos de tensión.
Según se aprecia en los videos difundidos por los diarios ABC Color y La Nación, algunos manifestantes lograron burlar el cordón de seguridad y se instalaron frente a la residencia de Peña para insultarlo, arrojarle huevos y golpear a los vehículos que salían de ella.
Algunos de los congregados se enfrentaron a los uniformados, los cuales tuvieron que disparar balas de goma.
Un comisario resultó herido por un proyectil durante los sucesos, reportó el diario ABC Color.