Gabriela García Guzmán
Las leyendas que forman parte de la tradición oral mexicana cobraron vida a través de la tecnología, la robótica y las artes plásticas durante el Cocotrón 2026, un concurso organizado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), en el que participaron 36 estudiantes de nivel medio superior y superior.
En esta edición, 12 equipos combinaron creatividad, conocimientos técnicos e imaginación para construir personajes animatrónicos inspirados en relatos populares, como la tlahuelpuchi, la Llorona, el monje sin cabeza y Balam, término de origen maya que significa jaguar, entre otras figuras de la cultura mexicana.
La muestra se realizó en el gimnasio del Edificio Carolino, donde los asistentes pudieron conocer las creaciones que fusionaron mecanismos, componentes electrónicos y expresiones artísticas para representar seres fantásticos y personajes de las leyendas nacionales.
El concurso fue organizado por la Facultad de Ciencias de la Electrónica y la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura (VEDC). Durante la inauguración, Rosalinda Merino Calderón, encargada de despacho de esta última dependencia, reconoció el ingenio de los participantes y agradeció su interés por desarrollar proyectos que vinculan la tecnología con las tradiciones culturales.
Por su parte, Daniel Mocencahua Mora, precursor del Cocotrón, explicó que el propósito de esta iniciativa es motivar a los jóvenes a reflexionar sobre las aplicaciones de la tecnología mediante el trabajo colaborativo, integrando disciplinas como mecánica, electrónica, robótica y artes plásticas.
Entre las representaciones destacó la tlahuelpuchi, una figura del imaginario de los pueblos nahuas descrita en la tradición oral como una mujer que se alimenta de la sangre de los niños, especialmente de los recién nacidos.
Además de ofrecer una exhibición de creatividad e innovación, el concurso reconoció los mejores proyectos con premios económicos de 10 mil pesos para el primer lugar, 6 mil para el segundo y 4 mil pesos para el tercero.
Con el Cocotrón 2026, la BUAP abrió un espacio para que las nuevas generaciones exploren las posibilidades de la tecnología sin dejar de lado las historias, los mitos y las expresiones culturales que forman parte de la identidad mexicana.