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Apenas unas semanas después de decir que Estados Unidos estaba siendo humillado en la guerra con Irán, lo que desató la ira de Donald Trump y llevo a éste a anunciar la retirada de soldados en Alemania, el canciller alemán, Friedrich Merz, volvió a sincerarse ante un grupo de jóvenes a quienes reconoció que su admiración por Estados Unidos no está creciendo y que en estos momentos no aconsejaría a sus hijos pasar una temporada en ese país.
“Soy un gran admirador de Estados Unidos, pero mi admiración no está aumentando en este momento”, declaró el viernes en un debate con jóvenes durante la Jornada Católica, en la ciudad bávara de Würzburg, provocando las risas del público. En su opinión, el clima social allí ha cambiado rápidamente.
“Hoy en día no recomendaría a mis hijos que se fueran a EEUU, que se formaran allí y que trabajaran allí, simplemente porque de repente se ha desarrollado allí cierto clima social”, dijo el líder conservador, de 70 años y padre de tres hijos. “Y, por cierto, la pregunta de qué pueden llegar a conseguir los jóvenes bien formados se respondía en Estados Unidos, hasta hace muy poco, de una manera muy diferente a como se responde hoy en día. Actualmente, los mejor formados de Estados Unidos tienen grandes dificultades para encontrar trabajo”.
Merz afirmó también que quería intentar quitarle a la gente el miedo de cara al futuro y sobre el estado del mundo e instó a los alemanes a sentirse más optimistas sobre el potencial de su propio país, ya que, como dijo, hay pocos países en el mundo como Alemania que “ofrezcan oportunidades tan magníficas, especialmente para los jóvenes”. “Estamos viviendo un punto de inflexión tan profundo que quizá solo dentro de unos años comprendamos realmente lo que estamos viviendo”, declaró. Además, recordó la paz y la libertad en Europa no son algo que se pueda dar por sentado.
Socios en la OTAN
Paradójicamente, poco después de sus declaraciones ante los jóvenes, difundió a través de la red social X que había hablado por teléfono con el presidente de EEUU, Donald Trump. “Tuve una buena conversación telefónica con Donald Trump durante su viaje de regreso de China. Acordamos: Irán debe sentarse ahora a la mesa de negociaciones. El estrecho de Ormuz debe permanecer abierto. Teherán no debe tener armas nucleares”, escribió. “También hemos hablado sobre una solución pacífica para Ucrania y hemos coordinado nuestras posiciones de cara a la cumbre de la OTAN en Ankara. Estados Unidos y Alemania son socios fuertes dentro de una OTAN fuerte”.
Las relaciones del canciller alemán con el dirigente estadounidense no pasan por sus mejores momentos. A finales de abril, provocó el enfado de Trump al declarar en una charla con los estudiantes de un instituto alemán que los dirigentes iraníes estaban humillando a “toda una nación” en referencia a EEUU. Asimismo, señaló que es “evidente” que no tienen ninguna estrategia en la guerra con Irán y recordó que es fácil entrar en un conflicto, pero que lo complicado es salir de él.
Esto provocó que Trump arremetiera contra él diciendo que “no sabe de lo que habla” para poco después anunciar la retirada de al menos 5.000 soldados estadounidenses en suelo alemán. La amenaza de retirada de tropas estadounidenses no era algo nuevo, pero ha tensado aún más las relaciones entre los dos países en un momento, también, en el que la Unión Europea se encuentra inmersa en una guerra comercial con Trump.
La ex canciller alemana Angela Merkel –que tuvo que lidiar con Trump en su primer mandato en la Casa Blanca– apuesta por una actitud serena. “Hay que buscar puntos en común y, al mismo tiempo, actuar sin miedo”, recomendó esta semana en una entrevista con la publicación alemana Focus.
Ella describe su propia estrategia así: “No querer caer especialmente bien –en cualquier caso, nunca me hice ilusiones al respecto cuando las cosas iban bien– ni querer ser especialmente provocadora: así es como lo he llevado”. Al mismo tiempo, Merkel, que gobernó Alemania desde 2005 hasta 2021, advierte sobre el poder de los grandes jefes de Estado en todo el mundo: “Quien ha llegado a esos puestos tiene, sencillamente, un poder increíble. Y por eso hay que tomárselo muy, muy en serio”.
