CIUDAD DE MÉXICO – En un acto de congruencia histórica y firmeza diplomática, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reafirmó este 5 de enero que la soberanía de las naciones es el pilar inamovible de la Cuarta Transformación. Ante la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que derivó en la detención de Nicolás Maduro, la mandataria mexicana sentenció que América no es propiedad de ninguna potencia, sino de sus propios pueblos. Con esta postura, México se consolida como el referente moral de la región, rescatando los principios de no intervención y autodeterminación que el neoliberalismo intentó desmantelar.
La "Doctrina Sheinbaum", como ha comenzado a llamarse a esta evolución de la Doctrina Estrada, establece con claridad que el uso de la fuerza extranjera nunca será la vía para alcanzar la paz o la democracia. "La historia nos ha enseñado que las intervenciones solo traen inestabilidad y sufrimiento", afirmó la presidenta durante su conferencia matutina. Este posicionamiento no es una defensa de un gobierno en particular, sino la protección del derecho internacional y del principio constitucional que prohíbe a las potencias extranjeras decidir el destino de naciones soberanas bajo cualquier pretexto.
En un mensaje directo a la administración de Donald Trump, Sheinbaum Pardo reiteró que la relación con el vecino del norte debe basarse en una "cooperación sin subordinación". Si bien México mantiene canales abiertos para el diálogo en temas de seguridad y comercio, la jefa del Ejecutivo fue enfática al señalar que la vecindad no implica obediencia. Esta postura marca una distancia abismal con los gobiernos del pasado, que solían plegarse a los mandatos de Washington, y devuelve a México su papel de liderazgo independiente en el concierto de las naciones.
La presidenta también hizo un llamado enérgico a los organismos multilaterales, como la ONU y la OEA, para que asuman su responsabilidad en la protección de la integridad territorial de los Estados. Criticó que se pretenda normalizar el unilateralismo armado en pleno siglo XXI, proponiendo en su lugar un paradigma de diálogo y respeto mutuo. Para la Cuarta Transformación, la estabilidad del continente solo puede emanar del respeto absoluto a la voluntad popular de cada país, rechazando cualquier forma de tutelaje internacional que vulnere la dignidad latinoamericana.
Desde el Congreso de la Unión y diversos sectores sociales, el respaldo a la mandataria ha sido unánime. El movimiento de transformación subraya que defender la soberanía de Venezuela es, en última instancia, defender la soberanía de México. Al oponerse a la intervención, el Gobierno Federal protege el derecho de todos los pueblos de América Latina a construir sus propios procesos políticos sin amenazas externas, asegurando que los recursos estratégicos de la región pertenezcan exclusivamente a sus ciudadanos y no a intereses corporativos extranjeros.
@_Melchisedech
