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Tras el procedimiento, el gobernador de Tennessee suspendió las ejecuciones programadas para el resto de 2026
Christa Pike, una mujer de 50 años condenada a muerte en Tennessee, sobrevivió al intento de ejecución mediante inyección letal realizado este miércoles 30 de septiembre, después de recibir dos dosis de pentobarbital sin que el procedimiento provocara su muerte. Pike fue trasladada posteriormente a un centro médico, de acuerdo con el Departamento de Correcciones de Tennessee.
Pike había sido condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, cometido en 1995 en Knoxville, cuando ambas eran jóvenes. De haberse completado el procedimiento, habría sido la primera mujer ejecutada por Tennessee en más de 200 años.
De acuerdo con los periodistas que presenciaron el procedimiento desde la sala de observación, las cortinas de la cámara de ejecución se abrieron alrededor de las 19:27 horas. Después de pronunciar sus últimas palabras, Pike permaneció consciente durante el procedimiento.
Los testigos reportaron que, después de recibir la primera dosis de pentobarbital, Pike levantó la cabeza y manifestó al personal penitenciario que sentía una fuerte sensación de ardor en el brazo. También señalaron que continuaba respirando y mostrando signos de vida.
Al no producirse su muerte, aproximadamente una hora después se administró una segunda dosis del mismo medicamento. Según los testimonios de los periodistas presentes, Pike continuó respirando después de esta segunda aplicación.
El audio de la cámara de ejecución fue interrumpido posteriormente y los medios de comunicación fueron retirados del área. Los abogados de Pike informaron que la mujer había sobrevivido al procedimiento y posteriormente fue trasladada a un hospital.
El Departamento de Correcciones de Tennessee sostuvo que el personal siguió el protocolo estatal aprobado para las ejecuciones y señaló que dicho procedimiento no permite realizar acciones adicionales después de completar las dos aplicaciones previstas.
El gobernador de Tennessee, Bill Lee, ordenó una revisión independiente para determinar qué ocurrió durante el procedimiento y suspendió las ejecuciones que estaban programadas para el resto de 2026. Entre ellas se encontraba una ejecución prevista para diciembre.
El caso de Pike representa un hecho inusual dentro de los procedimientos de pena de muerte, debido a que recibió las dos dosis contempladas por el protocolo estatal y permaneció con vida. La situación abrió además nuevas interrogantes sobre las medidas que debe tomar el Estado cuando una persona sobrevive después de completar las aplicaciones previstas.
