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Lo que debía ser un aterrizaje normal acabó convertido en una pesadilla. Un vuelo regional de Air Canada Express procedente de Montreal chocó contra un camión de bomberos cuando tocaba pista en el aeropuerto LaGuardia, en Nueva York, en un episodio que dejó una imagen devastadora y una enorme conmoción.
La aeronave era un CRJ-900 operado por Jazz Aviation. A bordo iban 72 pasajeros y 4 tripulantes. Tras el impacto, las autoridades confirmaron la muerte del piloto y del copiloto, mientras que decenas de personas tuvieron que ser atendidas por lesiones de distinta gravedad.
El detalle que vuelve todo más impactante
El camión de bomberos no estaba allí por casualidad. Cruzaba la pista para responder a otra emergencia reportada en el aeropuerto, relacionada con un vuelo de United Airlines que había informado un olor extraño a bordo. En medio de esa maniobra, se produjo la colisión con el avión que estaba aterrizando.
De acuerdo con los primeros reportes, desde la torre de control hubo un intento desesperado por detener al vehículo segundos antes del choque. Pero ya era tarde. El golpe fue tan fuerte que el morro del avión quedó destrozado y el vehículo de emergencia terminó volcado, en una postal estremecedora que recorrió medios de todo el mundo.
Decenas de heridos y una evacuación de máxima tensión
Después del impacto, los pasajeros fueron evacuados de urgencia. El saldo preliminar difundido por las autoridades habla de 41 personas trasladadas al hospital, entre ellas 39 ocupantes del avión y 2 integrantes del camión de rescate. Varios heridos permanecían internados en estado grave, mientras otros fueron dados de alta horas después.
LaGuardia, uno de los aeropuertos más transitados de la región, tuvo que suspender operaciones y cerrar temporalmente. La medida provocó cancelaciones, demoras y desvíos de vuelos, multiplicando el caos en una jornada ya marcada por la tragedia.
La investigación ya apunta a una pregunta clave
Ahora toda la atención está puesta en cómo pudo producirse una colisión de este tipo en una pista activa. La investigación quedó en manos de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos y de la FAA, que deberán determinar si hubo una falla humana, un error de coordinación o una cadena de decisiones fatales.
Lo ocurrido vuelve a poner bajo presión la seguridad operacional en los aeropuertos de Estados Unidos, sobre todo por la presencia simultánea de aeronaves y vehículos de emergencia en zonas críticas. Y esta vez, el precio fue altísimo: dos vidas perdidas, decenas de heridos y un aeropuerto entero paralizado por una escena imposible de olvidar.

