José Carlos Sánchez
El sociólogo poblano Luis Martínez Andrade sostuvo que el futbol contemporáneo no puede entenderse únicamente como un deporte o una forma de entretenimiento, sino como un fenómeno que refleja las dinámicas políticas, económicas y culturales de la sociedad actual.
En entrevista, con motivo de la presentación de su libro Futbol y teoría crítica: Ilusiones del balón y del sujeto abstracto, el académico explicó que su obra reúne una serie de ensayos en los que utiliza distintos episodios de la historia del futbol para analizar temas como el capitalismo, la tecnología, el poder, el nacionalismo y la violencia.
“El futbol simplemente fue un pretexto para hablar de un diagnóstico de nuestra sociedad”, afirmó.
Martínez Andrade, originario de Puebla y profesor en la Universidad Católica de Lovaina y en la Universidad Libre de Bruselas, relató que su formación académica comenzó en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, antes de continuar estudios de maestría y doctorado en Francia y Bélgica.
Aseguró que su interés por estudiar el futbol desde la teoría crítica surgió después de investigar la teología de la liberación, al considerar que ambos fenómenos suelen reducirse a interpretaciones simplificadas. En ese sentido, señaló que buscó analizar el deporte desde una perspectiva “dialéctica”, retomando autores como Karl Marx, Walter Benjamin, Ernst Bloch, Erich Fromm y Eduardo Galeano.
Respecto al futbol moderno, sostuvo que la década de 1970 marcó un punto de inflexión con la consolidación del modelo neoliberal y la creciente comercialización del deporte, proceso que, a su juicio, se fortaleció con el protagonismo de organismos internacionales y de los medios de comunicación.
En ese contexto, consideró que la FIFA ejerce una influencia que rebasa el ámbito deportivo y la definió, retomando una expresión de Eduardo Galeano, como “el Fondo Monetario Internacional del futbol”, al tiempo que cuestionó el modelo económico que rodea a los grandes torneos internacionales.
Sobre el caso mexicano, opinó que el balompié nacional también refleja procesos de concentración económica y de control por parte de un reducido grupo de propietarios, además de señalar que los propios futbolistas deberían reconocerse como trabajadores con derechos laborales.
No obstante, aclaró que su intención no es descalificar el futbol, sino invitar a reflexionar sobre él desde una perspectiva distinta.
“Más que cambiar al lector, quiero provocar una reflexión. El futbol fue un pretexto para hacer una radiografía de nuestra sociedad”, expresó.
Al preguntarle si, después de años de investigación, disfruta el futbol de la misma manera, respondió que ya no lo vive con la emoción de su juventud, aunque sigue esperando que un partido le regale “una bonita jugada”.
Finalmente, resumió el mensaje central de su libro con una frase:
“Así como les arrebatamos a las clases dominantes los medios de producción, también les arrebataremos nuevamente la pelota.”