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Martes, 11 Abril 2017 00:01

Castigan a los Tiro Moranchel con 15 años más de cárcel

Escrito por 24horaspuebla.com
Castigan a los Tiro Moranchel con 15 años más de cárcel Castigan a los Tiro Moranchel con 15 años más de cárcel

Por el delito de fraude, los hermanos Leonardo y Edmundo Tiro Moranchel y cinco directivos más de la inmobiliaria SITMA fueron sentenciados a 15 años de prisión y deberán pagar 582 mil 80 pesos a 13 de las personas que defraudaron, además de una multa por más de 66 mil pesos, informó la Fiscalía General del Estado (FGE).

El multimillonario fraude cometido por los Tiro Moranchel hace casi 10 años se había mantenido prácticamente en la impunidad, pues sólo Leonardo cuenta con una sentencia de 10 años, que se sumará a la condena obtenida hoy por la Fiscalía.

De acuerdo con la dependencia, los directivos de la inmobiliaria SITMA recibieron “diversas cantidades en efectivo de varios ciudadanos, a quienes les prometieron un interés mensual por su inversión”, mas al querer retirar su dinero sólo recibieron cheques sin fondos”.

De acuerdo con versiones periodísticas, los hermanos Tiro Moranchel, Edmundo, Mauricio y Leonardo, defraudaron a más de 22 mil familias poblanas por alrededor de 2 mil 858 millones 597 mil 231 pesos a través de las inmobiliarias Sitma e Invergroup, lo que constituyó uno de los desfalcos patrimoniales más grandes en el país.

Edmundo y Leonardo fueron detenidos por la entonces Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Puebla en noviembre del 2009 y en mayo de 2010, respectivamente. Mauricio, en cambio, evadió a las autoridades por cinco años, pero en junio de 2014, con una identidad falsa, fue internado en el Hospital Universitario, donde murió por una enfermedad.

Para junio del 2011, las autoridades habían asegurado más de 22 millones de pesos y otros 67 bienes muebles e inmuebles con valor de 79 millones de pesos propiedad de los hermanos Tiro Moranchel, con el propósito de resarcir el quebranto patrimonial en contra de las familias.

El millonario fraude cometido por Sitma e Invergroup quedó destapado en junio del 2009, cuando la Comisión Nacional de la Banca y de Valores (CNBV) alertó que la primera empresa no poseía autorización para administrar ahorros ni realizar operaciones financieras.

Una a una, desde San Andrés Cholula, hasta Atlixco y Tehuacán, las oficinas de ambas empresas quedaron, repentinamente, abandonadas. Y los hermanos Tiro Moranchel emprendieron la huida.

En mayo de 2010, la Policía Federal detuvo en Acapulco, Guerrero, a Leonardo Tiro Moranchel, socio mayoritario de Sitma, y en junio de 2015 recibió su primera condena: una estadía en prisión por 10 años, aunque una cascada de denuncias aún no dictadas podría garantizar su confinamiento por décadas.

Meses antes, a finales del 2009, su hermano Edmundo había sido detenido en Mérida, Yucatán, por un legajo de más de 200 denuncias en su contra. Antes de su detención, mientras se encontraba prófugo, Edmundo aprovechó los micrófonos de distintas radiodifusoras para asegurar que había sido víctima de amenazas por parte del entonces gobernador Mario Marín Torres.

Junto con los hermanos, otros socios y directivos de Sitma e Invergroup fueron detenidos por las autoridades. Entre ellos, Ramón Vega Laing, Emerson Cruz Orea y Efrén Aguilar Huesca.

Pero la detención de los responsables no ha significado aún el regreso de los ahorros a todas las familias afectadas.

Desde 2009 hasta abril de este año, un grupo de defraudados por las empresas han encabezado protestas para exigir que las autoridades subasten las propiedades incautadas a los hermanos Tiro Moranchel para poder recuperar parte de sus ahorros.

En su mayoría, los defraudados son personas de la tercera edad que confiaron su dinero a las empresas, con el propósito de prevenir su estabilidad económica tras su retiro laboral.

El poder y las mentiras de los Tiro Moranchel

Los hermanos Tiro Moranchel construyeron un imperio a velocidad meteórica, y sólo necesitaron de un arma: la boca.

Leonardo, el líder de la triada, era capaz de idear en los ojos de otros los castillos más artificiosos, los negocios más grandes. Todo, al final, fue mentira.

Quienes tuvieron acceso al perfil psicológico que las autoridades penitenciarias delinearon a lo largo de sendas entrevistas con él tras su detención, en mayo de 2009, aseguran que Leonardo es el ejemplo perfecto de un manipulador.

“Su perfil psicológico podría quedar en los anales de la historia para entender la mentalidad del defraudador, del manipulador”, asegura un defensor legal.

Edmundo y Mauricio no eran distintos. Los tres hermanos Tiro Moranchel eran hábiles negociadores y su poder de palabra, de empatía ficticia, anulaba cualquier clase de desconfianza en su contra.

Muy joven, indican las investigaciones policiales, Leonardo tuvo frente a sí el negocio que le cambiaría la vida: una millonaria cantidad de recursos llegó a sus manos con la única condición de que, en años posteriores, debería devolver hasta el último peso otorgado.

Leonardo, astuto, invirtió el dinero en la creación de lo que más tarde se convertiría en Grupo SITMA e Invergroup. Y el resto es historia: más de 22 mil familias poblanas fueron defraudadas por alrededor de 2 mil 858 millones 597 mil 231 pesos.

Pero el fraude no podría entenderse sin la complicidad de autoridades de los gobiernos federal y estatal de Felipe Calderón Hinojosa y Mario Marín Torres.

El cobijo político

En pocos años, los hermanos Tiro Moranchel coleccionaron cuanto quisieron: inmensas residencias, edificios empresariales, autos de lujo y, con ello, vino también la conquista del poder.

Políticos buscaban con fruición compartir el pan con ellos y, gracias al uso de figuras de televisión, los Tiro Moranchel coleccionaron también la confianza de la gente. Un analista de TV Azteca, Erick Guerrero Rosas, era el rostro oficial de Invergroup, y las sedes de ambas empresas fungieron como improvisados sets de televisión en varias transmisiones.

Finalmente, las tasas de interés ofertadas por las inmobiliarias, así como su repentina aparición en decenas de municipios en el país, hicieron del emporio creado por los Tiro Moranchel un sólido castillo.

Todo cambió, sin embargo, cuando en junio de 2009 la Comisión Nacional de la Banca y de Valores (CNBV) alertó a los clientes que las empresas no poseían un solo permiso para administrar ahorros ni realizar operaciones financieras.

Y los hermanos Tiro Moranchel, de pronto, quedaron ahogados en cascadas de denuncias, como los ahorradores rodeados de cheques sin fondo.

El poder que para entonces habían coleccionado, sin embargo, detuvo su caída y, aún ahora, nadie explica por qué la Procuraduría General de la República (PGR) no atrajo la investigación en su contra.

“De pronto, a todos los Ministerios Públicos se les dio la orden de procesar las denuncias únicamente como delitos por fraude, y no como asociación delictiva, cuando claramente lo eran: cada hermano tenía una función en específico y ya contaban con un equipo de operación”, revela una fuente anónima.

La impunidad

Las fuentes consultadas aseguran que los rumores son ciertos: que el marinismo encontró en la interminable lista de posesiones de los Tiro Moranchel un tesoro sin comparación, como el mismo Leonardo aseguró a distintas cadenas radiofónicas mientras se encontraba prófugo.

Quizá por ello, ahondan, a algunas familias defraudadas se les intentó resacir el daño patrimonial con la entrega de inmuebles donde sólo levantar una columna es imposible.

¿Dónde y a cuánto asciende la riqueza de los Tiro Moranchel? Pocos lo saben.

Aún en la cárcel, Leonardo y Edmundo hicieron de cada celda sus oficinas desde donde ofrecían nuevos terrenos en venta y, a la par, negociaban con otros defraudados su posible perdón.

La muerte por cáncer que sufrió Mauricio, en junio de 2014, supondría que fue el único hermano que alcanzó la impunidad. Pero no. Seis años han pasado desde la detención de Edmundo y Leonardo, pero sólo este último ha recibido su primera sentencia: apenas 10 años.

Hasta hoy, día en que la Fiscalía anunció una sentencia por otros 15 años de prisión.

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