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Miércoles, 07 Noviembre 2018 08:52

#Internacional Pierde Trump la Cámara de Representantes; casi pierde el Senado

Escrito por Iván Ahuatzi
Pierde Trump la Cámara de Representantes; casi pierde el Senado

Hasta el momento, con la mayoría de distritos contabilizados, estos son los resultados:

La Cámara de Representantes tendría mayoría Demócrata con 219 escaños por 196 de los Republicanos,así quedaron los Estados:

-California: 94 republicanos y 25 demócratas.
-Florida: 15 republicanos y 53 demócratas.
-Illinois: 6 demócratas.
-Nueva Jersey: 3 republicanos y 7 demócratas.
-Nuevo México: 2 republicanos.

-Nevada : 3 demócratas.
Nueva York: 41 demócratas.
Texas: 34 demócratas

En el Senado sería mayoría Republicana con 51 escaños por 43 de los demócratas y 2 independientes.

Los Estados más importantes fueron los Siguientes: Los Republicanos ganaron Florida, Texas, Arizona, Dakota del Norte, Mississippi, Tennessee e Indiana por otro lado, los Demócratas ganaron en Nueva Jersey, Minnesota y Wisconsin.

En las Gobernaturas, los resultados han Sido los siguientes: Los Republicanos tendrían la mayoría con 25 mientras los Demócratas tendrían 22 Gobernaturas y en Georgia se repetían elecciones. Los estados donde ganaron los Republicanos fueron Florida, Texas, Iowa, Ohio y Arizona, mientras que los Demócratas ganaron en Nuevo México, California, Nevada, Wisconsin, Illinois y Nueva York.

El Partido Demócrata ha recuperado este martes el control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, tras ocho años de mayoría republicana, y ha debilitado lo que queda de mandato de Donald Trump. A pesar de la gran victoria de los demócratas en la Cámara de Representantes, no lograron darle un golpe de muerte al Presidente Estadounidense, pues aún conserva la mayoría en el Senado.

Se abre una etapa de incertidumbre, en la que los controvertidos sueños trumpistas de levantar un muro con México para frenar la inmigración o la liquidación de la reforma sanitaria de Barack Obama quedan heridos de muerte. El descontento con el presidente, uno de los gobernantes más impopulares y divisivos de la historia reciente, ha movilizado a los votantes progresistas en unas elecciones legislativas marcadas por la alta participación y el reflejo de un tiempo nuevo. Los estadounidenses han escogido un Congreso con más mujeres y más diversidad racial y religiosa que nunca.

Han sido unas legislativas distintas de la mayoría, como distintas son muchas cosas en la era Trump. El voto anticipado registrado a un día de la cita se disparó (34,5 millones, un 50% más que en 2014, según la CBS), señal de un nivel de participación mucho más elevado de lo habitual. La campaña electoral ha reflejado el clima de crispación. La buena marcha de la economía, con el nivel de paro más bajo desde la guerra de Vietnam, consistía en su gran baza electoral, pero el magnate neoyorquino trató de contrarrestar la movilización de los demócratas azuzando a sus bases con el discurso contra la inmigración, vinculando a los sin papeles con la violencia y haciendo uso de su poder presidencial, al enviar a más de 5.000 soldados a la frontera.

Mientras, los demócratas trataron de desmarcarse de un debate, el migratorio, en el que solo pueden perder, ya que, según los sondeos, sus votantes apoyan la inmigración, pero no lo premian en las urnas. Los candidatos de todo el país lucharon por centrar el discurso en los asuntos sociales en los que sus programas tienen más que ganar, los problemas del sistema sanitario, los escasos frutos que la mejora económica deja en las clases más desfavorecidas o las políticas regresivas que se están abriendo paso en EE UU en materias comodidad el aborto o los derechos LGTB.

La conquista de la Cámara baja por parte de los demócratas mueve las placas tectónicas en Washington. El presidente ha gobernado hasta ahora desde la Casa Blanca con la tranquilidad de que al otro lado de la Avenida Pensilvania también reinaban los suyos, pero el cambio de mayoría conlleva muchos problemas para el republicano. Los demócratas podrán bloquear la aprobación de leyes, ya que requieren el visto bueno de ambas partes del Capitolio, e impulsar sus propios proyectos legislativos, aunque luego se den de bruces con el muro republicano en el Senado.

Una vez más, el voto rural tendió a favorecer a los republicanos y las zonas urbanas y suburbanas a los demócratas. Pero para estos últimos, el triunfo en la Cámara de Representantes, que ya han alcanzado la mayoría de 219 asientos, arroja señales esperanzadoras: ganaron distritos en los que no eran favoritos en Nueva York, Texas, Illinois o Virginia. Y en la batalla por el puesto de gobernador lograron importantes victorias en Michigan y Wisconsin, zonas del cinturón industrial que en 2016 abrazaron al magnate.

Los datos curiosos de la elección en E.U

Se rompieron muchas otras barreras invisibles este martes.

El primer gobernador abiertamente homosexual del país salió elegido en Colorado: Jared Polis; Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York, se convirtió, con 29 años, en la mujer más joven elegida nunca en la Cámara de Representantes; y la victoria de Rashida Tlaib en Michigan significó la llegada del primer musulmán al Capitolio.

“Un éxito tremendo esta noche. ¡Gracias a todos”, escribió Trump en su cuenta de Twitter. Sobre la misma hora, sin embargo, llamó para felicitar a la veterana congresista Nancy Pelosi, peso pesado demócrata y líder de este partido en la Cámara de Representantes. Pelosi destacó el éxito y llamó a la “unidad” en un momento en el que el Congreso estadounidense queda partido por la mitad, con los republicanos en el poder en el Senado y los demócratas en la Cámara baja. En el actual contexto la polarización política que vive el país desde hace años, las posibilidades de bloqueo en la política nacional resultan evidentes.

También son contradictorias las señales para los republicanos. Casos como el de Florida hablan del tirón del trumpismo: un candidato a imagen y semejanza de Trump, como Ron de Santis, se ha impuesto Andrew Gillum, un candidato en el ala izquierda del Partido Demócrata. Al mismo tiempo, la pérdida en algunos distritos industriales muestran el desgaste de una presidencia tan extravagante como la del neoyorquino.

El magnate ha llegado a esta cita electoral con un ratio de aprobación del 40%, una tasa sorprendentemente baja para un presidente que está viviendo una de las fases económicas más expansionistas y prolongadas de la historia. Pero mantiene el atractivo entre los suyos, otro síntoma de división.
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