Heredera del legado de grandes humanistas, la BUAP construye una comunidad solidaria con la sociedad y su entorno: AEO


AEO y LBS durante una ceremonia con motivo del 485 aniversario de la fundación de la ciudad de Puebla

AEO y LBS durante una ceremonia con motivo del 485 aniversario de la fundación de la ciudad de Puebla

*La Máxima Casa de Estudios del estado, la Universidad Iberoamericana y el Ayuntamiento de Puebla celebran el 485 aniversario de la fundación de la ciudad

Contraparte/Staff

BUAP. 24 de agosto de 2016.- Al señalar que del legado del Colegio del Espíritu Santo, la BUAP conserva los valores de integración e identidad, que hoy la fortalecen como una comunidad del conocimiento, estrechamente vinculada con la sociedad y con su entorno, el Rector Alfonso Esparza Ortiz afirmó: “Mantenemos como principio que la educación es un bien superior, que debe brindar mayores oportunidades de acceso y es esencial para construir una sociedad más justa”.
Lo anterior durante una ceremonia con motivo del 485 aniversario de la fundación de la ciudad de Puebla, que reunió en el Salón Barroco del Edificio Carolino a funcionarios de gobierno, legisladores, académicos y representantes de organizaciones civiles y empresariales, la cual estuvo precedida por la inauguración de la exposición “La historia de Puebla desde los archivos de la BUAP”.
En su mensaje, el Rector de la BUAP sostuvo que “la misión centenaria de nuestra Universidad reúne en sus páginas la rica historia de innumerables avatares y desafíos, pero ha sabido mantener claridad de miras, para consolidarse como generadora de conocimiento y formadora de recursos humanos, además de constituir un referente de la ciudad de Puebla”.
Esparza Ortiz recordó que el icónico Edificio Carolino, enclavado en el Centro Histórico, lo mismo que la construcción de Ciudad Universitaria, que replanteó el paisaje urbano de la zona sur de la ciudad, así como de los edificios de escuelas, facultades e institutos, han caminado a la par del avance urbano.
Asimismo, rememoró el paso de destacados personajes a lo largo de la historia de la Máxima Casa de Estudios de Puebla, como Carlos de Sigüenza y Góngora, Francisco Javier Clavijero y José María Lafragua. Su herencia, dijo, así como la huella indeleble que ha dejado el patrimonio arquitectónico y la trascendencia de los movimientos sociales que se gestaron en su interior, “determinaron, sin duda, el cauce de la ciudad de Puebla, reconocida como cuna de instituciones que la forjaron como un centro educativo”.
Por ello, subrayó: “Los universitarios estamos orgullosos de nuestra Institución, por su historia, su calidad y por integrar una comunidad participativa, solidaria y responsable. Celebramos que la historia de la Institución y de la ciudad se mantengan entrelazadas en el tiempo”.
Por su parte, el presidente municipal de Puebla, Luis Banck Serrato, reconoció el trabajo de los investigadores y manifestó su deseo de que “el conocimiento continúe transformándose en aprendizaje y que, gracias a su vocación, miles de jóvenes sigan construyendo el futuro de la ciudad, conscientes de que la verdad los hará libres y que pensar bien es vivir mejor”.
Recordó que en este año la ciudad de Puebla celebra el 485 aniversario de su fundación: “Nació como un sueño que se convirtió en leyenda y con el paso del tiempo, derivado del esfuerzo de sus moradores, fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad”.
A su vez, Fernando Fernández Font, rector del plantel Puebla de la Universidad Iberoamericana, destacó que en los universitarios de la BUAP aún permean los ideales de humanismo social comprometido, propios de la formación ignaciana y que fueron heredados a la Institución por los jesuitas, un esquema en el que todas las áreas del conocimiento debían estar atravesadas por cuatro dimensiones: cultura y humanismo, justicia, utilidad y fe.
“Es justo esta continuidad y armonía entre la universidad pública y privada lo que estamos celebrando y reconociendo el día de hoy”, expresó Fernández Font, quien señaló que la universidad pública de Puebla tomó dignamente la estafeta en el movimiento independista ilustrado, que impulsaban los jesuitas y que abandonaron tras su expulsión de la Nueva España, en 1776, por decreto del Rey Carlos III.
“Para Ignacio de Loyola, la sociedad del futuro iba a estar modulada por aquellos que educaran a la juventud. De ahí el empeño de los jesuitas de educar a partir de lo que para la Compañía de Jesús era la razón fundamental de su paradigma: el humanismo social comprometido, que dio origen al gran proyecto no sólo educativo, sino político, de la construcción de la mexicanidad”, afirmó.
Al finalizar su intervención, tuvo lugar la conferencia “Del Colegio del Espíritu Santo a la BUAP”, en la que participaron los investigadores Arturo Reynoso Bolaños y Alfonso Alfaro Barreto, de la Universidad Iberoamericana; y los doctores María de Lourdes Herrera Feria, Jesús Márquez Carrillo y Carlos Contreras Cruz, de la BUAP, este último como moderador.

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